Qué es la vigorexia

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La vigorexia es un trastorno relativamente reciente, a veces cuesta definir las características del mismo y se han diagnosticado muy pocos casos. Debido a esta situación, en determinadas ocasiones confundimos este trastorno con un estilo saludable, comida sana y ejercicio físico moderado.

Sin embargo, la vigorexia es un trastorno psicológico y las personas que lo padecen, sufren. Por lo tanto no deberíamos menospreciarlo ni ocultarlo entre el ejercicio y una vida sana.

En este artículo intentaremos definir este trastorno, hablaremos de sus características y de cómo puede influir en la vida de las personas. Nuestro objetivo es arrojar algo de luz a estos conceptos tan confusos y que al finalizar la lectura del artículo queden un poco más claros. ¡Rock and Roll!

Qué es la vigorexia

La Vigorexia es un trastorno psicológico. La preocupación de las personas que padecen este trastorno radica en la subestimación del tamaño físico y de la forma muscular. Como consecuencia se da una distorsión en la imagen corporal.

Concretamente se ven demasiado escuálidas o más pequeñas de lo que realmente son. Esta distorsión se acompaña de sentimientos de insatisfacción corporal, de una baja percepción de atractivo físico y de una baja autoestima.

Para combatir el malestar que generan estos sentimientos, las personas que padecen vigorexia realizan ejercicio físico de manera compulsiva, comprueban constantemente el tamaño de sus músculos para observar si son lo suficientemente grandes y consumen sustancias para favorecer el crecimiento de los mismos.

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La mayoría de personas que padecen este trastorno son hombres de entre 18 y 25 años. Con una frecuencia bastante alta, aparecen otras conductas poco adaptativas, como una alimentación inadecuada o el consumo de fármacos peligrosos para la salud.

Como hemos comentado al principio, la vigorexia es un trastorno bastante reciente. Por esto, en determinadas ocasiones cuesta definir sus características. No se encuentra clasificado en los manuales de desórdenes y trastornos mentales existentes y los autores que investigan este trastorno tienen distintas opiniones a la hora de clasificar el mismo.

En este artículo definiremos la vigorexia como un como Trastorno de la Conducta Alimentaria.

Características de la vigorexia

En primer lugar, aunque influyen diferentes factores en el desarrollo de la vigorexia, parece que en la base del trastorno se encuentra la consecución del éxito mediante un “cuerpo perfecto”. En este trastorno el cuerpo perfecto es un cuerpo esbelto y musculado, mientras que en la anorexia y en la bulimia el cuerpo perfecto es un cuerpo delgado.

En segundo lugar, existe una preocupación excesiva por el aspecto físico. Esta preocupación se acompaña de pensamientos obsesivos relacionados con el ejercicio físico, y con lo que ellos consideran “una dieta saludable”.

La persona que padece vigorexia necesita sentir que sus músculos son grandes y que están en perfecto estado todo el tiempo. Por ello realiza “rituales de comprobación” constantemente; en psicología llamamos rituales de comprobación a los comportamientos que se realizan para verificar qué algo está en perfecto estado.

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En el caso de las personas con vigorexia, los rituales de comprobación consisten en mirarse al espejo continuamente, revisar su peso varias veces al día, medir todo lo que comen, etc. Con estos comportamientos consiguen tranquilizarse, ya que corroboran que sus músculos están en el estado que desean y si no lo están realizan más deporte para conseguir su objetivo.

Por lo tanto para tranquilizarse y para comprobar el tamaño de sus músculos realizan estos rituales de manera constante. Podemos observar que en este caso no hacen deporte por placer o por disfrute, hacen deporte para evitar los pensamientos negativos que aparecen sobre el estado de sus músculos. Entender este detalle es muy importante ya que en él radica la diferencia entre el trastorno y un estilo de vida saludable. Por ello le hemos dedicado un espacio en el último apartado.

En tercer lugar, como consecuencia de la preocupación excesiva por el aspecto físico, se da una percepción errónea del mismo. Mientras que las personas con anorexia o bulimia se perciben con más peso del que tienen, las personas que padecen vigorexia se ven más delgadas de lo que realmente son.

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Además aparecen pensamientos obsesivos relacionados con la necesidad de realizar ejercicio físico: “si no realizo ejercicio físico mis músculos parecerán delgados”. Para combatir estos pensamientos realizan ejercicio de manera compulsiva, no por el placer de hacer ejercicio, sino para acabar con esos pensamientos.

En quinto lugar las personas que padecen este trastorno controlan su dieta escrupulosamente. Mientras que otros trastornos de la conducta alimentaria se preocupan por no comer grandes cantidades de comida, las personas con vigorexia se preocupan por el contenido de su comida.

Por otro lado, la vida de las personas que padecen este trastorno se ve gravemente afectada por el mismo. La cantidad de tiempo que dedican al ejercicio (a hacerlo o a pensar en hacerlo) y la preocupación por la comida interfieren en las diferentes áreas de su vida: social, laboral, académica e incluso familiar o de pareja.

No estamos diciendo que hacer ejercicio físico, preocuparnos por la comida que ingerimos, por cuidar nuestro aspecto físico, o añadir suplementos a nuestra dieta sea un trastorno. Estamos diciendo que realizar estas conductas de manera de manera obsesiva y compulsiva puede llegar a convertirse en un trastorno.

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¿Cómo influye la vigorexia en la vida de las personas?

Existe una gran diferencia entre realizar deporte como actividad saludable y la vigorexia. Las personas que padecen este trastorno no realizan ejercicio por placer, no hay algo placentero en el deporte. Practican deporte para dejar de sentir malestar.

Vamos a detenernos en esta afirmación un momento, ya que es importante entender la diferencia: Cuando practicamos deporte de manera saludable, diaria y constante, nos sentimos mal si dejamos de hacerlo durante un tiempo. Esto sucede porque el ejercicio físico aporta diferentes beneficios a nuestro organismo que resultan muy agradables.

Por lo tanto cuando no lo practicamos nuestro cuerpo echa de menos esa sensación y tenemos “la necesidad” de practicar ejercicio. En consecuencia, queremos volver a hacer ejercicio y cuando lo hacemos nos sentimos muy bien durante su realización y después.

El problema empieza cuando realizamos ejercicio físico para EVITAR sentirnos mal, no para conseguir sentirnos mejor. Las personas que padecen vigorexia practican deporte de manera compulsiva para luchar contra los pensamientos obsesivos que comentábamos en el apartado anterior.

Las personas que padecen este trastorno no tienen una vida saludable. Abandonan áreas importantes de su vida para dedicarse exclusivamente al deporte y a una dieta basada en suplementos alimenticios.

Por eso decimos que una persona que se cuida, que realiza ejercicio a diario y que se preocupa por su dieta, NO es vigoréxico. El problema comienza cuando estas preocupaciones se vuelven excesivas, generando malestar e interviniendo en la vida diaria.

De nuevo y como siempre tenemos que recordar que estas personas sufren, que no son “tontos musculitos de gimnasio” y que probablemente detrás del trastorno existan otros problemas que la persona está intentado solucionar centrándose en el deporte y en una dieta que ellos consideran saludable.

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