Telepsicología: ¿Es para mí?

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Nostalgia por el pasado

Cuántas veces no hemos escuchado a nuestros abuelos y padres decir que antes las cosas eran mejor, y que ahora las nuevas generaciones estamos todo el tiempo detrás de las pantallas. Efectivamente, la segunda afirmación es indiscutible; los profundos cambios sociales y culturales por los que ha atravesado el mundo en los últimos diez años ha hecho que las personas aumentemos nuestro ritmo de vida a niveles vertiginosos, donde pareciera que cada vez necesitamos estar más interconectados, de una forma aún más rápida. Esto, junto a la posibilidad de encontrar y almacenar una cantidad absurda de información por medio de internet ha hecho que ésta se vuelva una herramienta casi indispensable para las personas de hoy.

Como siempre, existen opiniones más o menos moderadas respecto a cuánto debería estar involucrada la tecnología en nuestra cotidianidad, siendo también más o menos razonables sus basamentos, pero ¿es cierto eso de “lo pasado siempre fue mejor”? Canciones como “Mariposa Teknicolor” de Fito Páez nos muestran una perspectiva nostálgica, en donde al mirar hacia atrás solemos apreciar con añoranza las vivencias del pasado, siendo capaces de ver la belleza en cosas que antes no tenían importancia.

A pesar de lo anterior, no debemos olvidar que nuestra memoria es emocional, y nuestros recuerdos se encuentran empañados por lo que evocan en nosotros, pudiendo llevarnos a sesgos y distorsiones. Si conectamos esto al tema que nos atañe, es posible que algunas personas no se den la oportunidad de averiguar si las herramientas telemáticas tienen o no cabida en el área de la psicoterapia, que tradicionalmente ha sido una profesión donde la relación cara a cara ha sido predominante. A lo largo de este artículo intentaremos aportar algunas notas sobre las -complejas- implicaciones de la psicoterapia online, sin pretender tener una verdad unívoca.   

Hablemos claro: Lo que se sabe hasta ahora

Lo cierto es que a pesar de la novedad que supone para muchos eso de hacer telepsicología, su origen se remonta a los años 60, momento en que se utilizó por primera vez la videoconferencia como medio para llevar a cabo consultas clínicas. Adicionalmente, durante esa década también se aplicó el programa ELIZA, el cual fue diseñado por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) para generar intervenciones no directivas basadas en un modelo psicoterapéutico de orientación humanista.

Poco a poco el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación comenzó a penetrar el mundo de la psicología aplicada. Sin embargo, no fue hasta el año 2006 cuando se extendió su uso propiamente. Cinco años antes habían comenzado las primeras investigaciones formales sobre el impacto de intervenciones telemáticas en psicología y así ha continuado hasta la fecha, cobrando cada vez más fuerza.

En este punto es importante definir claramente el concepto al que hacemos referencia. Se entiende por telepsicología a los diversos servicios psicológicos que tienen lugar de forma no presencial, sino a través de herramientas como teléfono, correo electrónico, chat y/o videoconferencia. Dependiendo de la modalidad escogida, la comunicación puede ser síncrona o asíncrona; la primera se refiere a la comunicación en tiempo real y la segunda a una comunicación donde paciente y terapeuta responden cuando tengan disponibilidad. En ese sentido, el Colegio de la Psicología de Madrid recomienda el uso de la videoconferencia en tiempo real sobre otro tipo de modalidades.

Es necesario puntualizar que, si bien existen diversas formas de utilizar las nuevas tecnologías como herramientas psicoterapéuticas (como complemento a una terapia presencial, como seguimiento, como herramienta de evaluación, entre otros), en este artículo discutiremos sobre la psicoterapia online como principal método de intervención. En ese sentido, las problemáticas sobre las que se ha investigado más son la Ansiedad, la Depresión, el Trastorno Obsesivo Compulsivo, el Trastorno por Estrés postraumático y los problemas asociados al control de peso.

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A pesar de los buenos resultados encontrados en las investigaciones, no todos los pacientes se benefician de una intervención psicológica online, pues esta está contraindicada en personas con trastornos psiquiátricos severos o con trastornos donde el paciente pueda ponerse en peligro a sí mismo o a otros.

En cuanto a los diversos enfoques existentes para hacer psicoterapia, el mayor número de investigaciones pareciese estar centrado en el enfoque cognitivo-conductual, las cuales respaldan su uso en cuanto su efectividad, validez y relación costo-beneficio. Por otro lado, y en una medida mucho menor se han publicado investigaciones basadas en enfoques psicodinámicos, eclécticos y otro tipo de enfoques, lo que dificulta el poder valorar adecuadamente el impacto de éstos en su modalidad online.

En cualquier caso, la predominancia del enfoque cognitivo-conductual pudiese asociarse a la forma en que son definidos los objetivos a alcanzar en este tipo de terapias, los cuales suelen ser más fácilmente cuantificables y medibles. En cambio, otras orientaciones psicoterapéuticas, plantean objetivos y técnicas más complejos de evaluar y estandarizar, lo que no implica -necesariamente- que sean menos efectivas que las primeras.  

Ventajas y limitaciones

Si bien aún quedan muchos aspectos a continuar estudiando con relación a esta temática, si estás pensando en comenzar una terapia online, aquí te resumimos hay algunos puntos que deberías considerar antes de embarcarte en la experiencia:

Las ventajas

Una de las mayores ventajas que permite la telepsicología es el fácil acceso que pueden tener muchas personas que se encuentran en zonas más retiradas de los centros de salud mental y que actualmente no pueden movilizarse hasta ellos por diversas razones. Esta mayor accesibilidad también aplica para personas que constantemente están viajando, o por el contrario, quienes no puedan o no deseen movilizarse por una condición de dependencia, agorafobia, ansiedad social o enfermedades crónicas.

Así también, el no tener necesidad de un espacio físico para llevar a cabo la terapia implica una disminución de gastos por parte del terapeuta, lo que a su vez puede traducirse en un menor costo en el precio de la terapia. Siendo así, la psicoterapia puede convertirse en una opción realista para personas con mayores dificultades económicas.

En línea con lo anterior, esta modalidad permite una mayor optimización del tiempo, disminuyendo los tiempos de desplazamiento requeridos, y que en ciudades grandes se vuelven una problemática real para la incorporación de la terapia en el día a día de personas que tienen que pasar grandes períodos de tiempo en transporte público o en un atasco de una hora.   

Asimismo, el anonimato de pacientes que no desean cruzarse con otras personas en el consultorio o sala de espera es otro de los beneficios de la terapia online, pudiendo dejar a un lado los estigmas o prejuicios en torno a lo que significa asistir a un psicólogo, los cuales siguen presentes en nuestra sociedad, aunque sea en menor medida.

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Las limitaciones

Uno de los aspectos que más preocupan sobre la incorporación de las nuevas tecnologías en el ámbito de la psicología es el relacionado a la privacidad de los datos e información personal. En este sentido, consideramos que la garantía de confidencialidad se puede dificultar al no poder controlar el entorno de pacientes y/o terapeutas, quienes pueden estar en ambientes donde otras personas pueden escuchar las sesiones o pueden acceder a información sensible.

En la misma línea de ideas, aún existen muchas dudas respecto al nivel de seguridad ofrecido por las plataformas de comunicación más populares. A pesar de ello, poco a poco comienzan a surgir protocolos de seguridad no sólo con relación a la confidencialidad de la información sino a la verificación de identidad de pacientes y terapeutas.

Otra dificultad radica en la falta de entrenamiento formal y especializado en cuanto a la psicoterapia online, siendo -al menos por los momentos- responsabilidad del terapeuta seguir formándose continuamente en los procedimientos de tipo telemático que irán surgiendo con el tiempo. Junto a ello, hay también una falta de regulaciones legales claras acerca de quién, dónde y de qué forma puede ejercer este tipo de terapias.

En cuanto a los cambios en el contenido de a la psicoterapia en sí misma, lo cierto es que esta modalidad implica la pérdida de elementos no verbales de la comunicación, como pueden ser la sutileza de los gestos por parte del otro, la postura, los ademanes e incluso el olor (¡sí, aunque no lo crean puede llegar a ser importante en una terapia, pero no siempre agradable!). Algunos piensan que la pérdida de estos elementos puede afectar la relación terapéutica que se pueda establecer, si bien aún necesitan hacerse más estudios al respecto.

Finalmente, el manejo de medios tecnológicos por parte de los usuarios también tendrá un impacto sobre la experiencia psicoterapéutica, considerando que aún hay personas que no tienen las destrezas para el adecuado manejo de estas herramientas, o incluso una conexión a internet lo suficientemente estable como para llevar a cabo una terapia en las condiciones más recomendables.

Entonces… ¿Es para mí?

Como en el 99.9% de las veces en psicología, la respuesta a ello sería: depende. Como ya hemos podido analizar, existen diversos parámetros para poder tomar una decisión al respecto, como lo es el tipo de problemática por la cual deseas acudir, el costo y duración estimada del proceso, la seguridad que ofrecen el terapeuta y la plataforma para la realización de las sesiones, así como tus propias creencias y preferencias respecto a la modalidad de la terapia.

Al hilo de las ideas planteadas al comienzo del artículo, en muchas ocasiones podemos tener dificultades para avanzar hacia aquello que percibimos como desconocido. Sin embargo, otros pueden caer en el error de la idealización de lo novedoso sólo por el simple hecho de serlo. Tomando esto en consideración, animamos a nuestros lectores a realizar un análisis crítico sobre este y otros temas similares, recelando de los dogmas fijos e inflexibles que en muchas ocasiones nos llevan a conclusiones más bien simplistas y parciales.

 

Bibliografía

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Maria Gabriela Prato
Psicóloga General Sanitaria y Experta en Psicoterapia Familiar Sistémica. Miembro de la Junta Directiva en la Asociación Española de Psicoterapia Sistémica (ATESIS). Me desempeño como psicoterapeuta infantojuvenil y familiar.