Trastornos de la conducta alimentaria y deporte

0
996

En el artículo anterior hablábamos de la vigorexia, un trastorno específico dentro de los trastornos de la conducta alimentaria que está relacionado con el deporte. Decíamos que quien lo padece piensa que el éxito, la felicidad y el bienestar se pueden llegar a conseguir teniendo unos músculos grandes y esbeltos. Para conseguir su objetivo realiza conductas poco adaptativas relacionadas con su cuerpo, el deporte y la dieta.

En los siguientes artículos seguiremos hablando del deporte y de los TCA. Sin embargo, no analizaremos trastornos específicos, comentaremos la relación existente entre la práctica de ciertos deportes y el desarrollo de los trastornos de la conducta alimentaria.

Debido a que es un tema extenso consideramos mejor dividirlo en dos artículos. En este hablaremos de los tipos de deporte que pueden favorecer el desarrollo de estos trastornos, y reflexionaremos sobre las relaciones existentes entre los tipos de deportes comentados y los TCA.

En el siguiente artículo explicaremos por qué ciertos deportes se consideran un factor de riesgo para el desarrollo de los trastornos de la conducta alimentaria y cómo podemos colaborar en la prevención de los mismos dentro de este grupo de riesgo.

DEPORTES QUE FAVORECEN EL DESARROLLO DE UN TCA.

Los deportes que pueden favorecer el desarrollo de este tipo de trastornos son aquellos en los que, por un motivo u otro, es importante el control del peso corporal. Siguiendo como norma de clasificación el motivo por el que es importante la pérdida de peso o el estar delgado, podemos dividir estos deportes en cuatro grupos:

En primer lugar podríamos considerar como grupo aquellos deportes que establecen las categorías según el peso de los participantes. Este es el caso del judo, el boxeo, el teakwondo o la halterofilia. Mediante la restricción de alimentos o mediante la práctica de conductas purgativas como vómitos, consumo de laxantes y realización de ejercicio excesivo, muchos de deportistas intentan reducir drásticamente su peso semanas antes de una competición.

De esta manera consiguen competir en categorías inferiores teniendo más posibilidades de ganar. En algunos casos los luchadores están presionados por el tiempo, lo que supone un peligro añadido: las conductas para llegar al peso deseado son mucho más extremas y peligrosas.

boxing-606193_1920

En segundo lugar nos encontramos con aquellos deportes en los que resulta beneficioso tener un peso por debajo del recomendado. En este grupo se encuentran deportes como la gimnasia, el piragüismo o la hípica. Parece que en estas actividades un peso bajo favorece el desarrollo de ciertos movimientos, por lo que el rendimiento de los mismos mejora, obteniendo en consecuencia una mejor puntuación.

En tercer lugar podemos clasificar en otro grupo los deportes que se relacionan con la estética. En estos deportes estar delgado es un factor que influyen en el éxito de la actuación: estar por debajo del peso ideal y “tener una figura fina” favorece el poder ganar la competición ya a que estando delgado se consigue una “buena presencia estética”. Estos deportes son la gimnasia rítmica y el patinaje artístico. La danza, aunque no se considera deporte, es una actividad de riesgo que podemos introducir en este grupo.

Finalmente tenemos que nombrar los deportes de resistencia como las carreras de medio fondo, fondo y maratón. En este caso los deportistas quieren perder peso para reducir el porcentaje de grasa corporal. De esta manera su rendimiento será mejor.

Podemos observar que en estos deportes el éxito y por lo tanto la felicidad se relacionan de nuevo con la delgadez y con un peso por debajo del establecido. Por lo tanto estos deportes se convierten en un ambiente propicio para el desarrollo de los de la conducta alimentaria.

RELACIÓN ENTRE EL DEPORTE Y LOS TCA

¿Por qué se dan más casos de trastornos de la conducta alimentaria en personas que practican los deportes comentados que en personas que practican otro tipo de deportes? Para contestar a esta pregunta podemos barajar dos opciones:

Atracción por el deporte

Esta hipótesis defiende que las personas que tienen un perfil idóneo para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria buscan, por sus características personales, deportes de este tipo.

Los deportes mencionados requieren constancia, esfuerzo, sacrificio y perfeccionismo. En otros artículos comentábamos que estas características pueden ser factores de riesgo cuando se combinan con otras situaciones. Por lo tanto si una persona con estas características está comenzando a desarrollar un trastorno de este tipo podrá utilizar el deporte para excusar su comportamiento y sus características personales relacionadas con la necesidad de perfección.

Por ejemplo si un chico que está presentando los primeros síntomas de anorexia nerviosa decide comenzar a practicar piragüismo podrá justificar su pérdida de peso indicando que lo hace para facilitar el desarrollo de sus movimientos durante la competición.

Este chico es una persona constante, exigente y perfeccionista, por lo tanto afirma que pierde peso para conseguir una buena marca en la competición, no con el objetivo de adelgazar. De esta forma, este comportamiento se acepta, se naturaliza y esconde el trastorno haciendo más complicado su identificación y el tratamiento posterior.

silhouette-683751_1920

Modelo de causalidad

En psicología hablamos de relaciones causales cuando un determinado acontecimiento tiene una consecuencia específica (relaciones de causa-efecto).

Según esta hipótesis practicar los deportes comentados llevaría a una pérdida de peso y por lo tanto, a una mejora en el rendimiento del mismo. Este resultado supone un refuerzo gratificante para el deportista por lo que seguirá adelgazando gracias al “éxito” conseguido, comenzando así un trastorno de la conducta alimentaria.

Los investigadores no tienen del todo claro la relación existente entre los TCA y los deportes mencionados. En definitiva no saben que aparece primero si el huevo, la gallina o si es una combinación de ambas hipótesis. Lo que está claro es que las personas que practican estos deportes constituyen un grupo de riesgo para el desarrollo de los trastornos de la conducta alimentaria.

En el siguiente artículo hablaremos de por qué los deportes comentados suponen un factor de riesgo para el desarrollo de los trastornos de la conducta alimentaria y qué podemos hacer nosotros desde la prevención y el tratamiento de los mismos. De esta manera ampliaremos nuestro conocimiento sobre este tema pudiendo ayudar y entender a las personas que padecen este tipo de trastornos ya que como siempre, ellas son lo más importante.