¿Qué es un registro de pensamientos?

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“Sentado en la silla, espero el inevitable momento en que me toque ponerme de pies delante de toda esa gente y me toque hablar. No puedo pensar nada, no quiero saber qué va a pasar y por supuesto lo sé. Me gustaría huir aunque quisiera poder controlar todo esto, pero a medida que escribo solo puedo asumir, que ni siquiera sé qué es lo que me ocurre…”
Hablar en público y relacionarse tienen más en común de lo que pensamos, una de esas semejanzas es bastante evidente, todos tenemos ciertos pensamientos, emociones y conductas en cada una de esas situaciones, algunos de los que somos conscientes y otros muchos de los que no. Y para ser conscientes que mejor que escuchar un tema rockero:
“¿Qué por qué me siento así cuando tengo que hablar delante de todos y no cuando quedo con una chica para tomar algo? Es una buena pregunta…”
Nuestros pensamientos se mezclan con el contexto y la dinámica social en este tipo de situaciones. No es solo lo que nos gustaría pensar, es lo que nos transmiten, lo que nos influyen y lo que nos inculcan. La propia interacción modifica estos factores personales, y los coloca en una posición que exige adaptación, flexibilidad y gestión por nuestra parte.
No es tan simple como colocar los pensamientos, las emociones y las conductas ideales en el lugar adecuado y de repente ser robots perfectamente diseñados para una comunicación letal. El ser humano, como demuestran las distintas ramas y técnicas de la psicología necesita cierta conciencia y entendimiento de los pensamientos que interactúan con su conducta y que generan unas emociones y una experiencia con el contexto.
Además es en esta técnica donde se apoyan algunas otras dentro de la psicología. ¿Por qué? Sencillo, porque para cambiar algo primero tenemos que saber qué es lo que no funciona para saber por dónde atacar.
Un posible registro tipo sería:
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¿Qué se puede conseguir cuando la emplea una persona guiada por un psicólogo?

Una de las cosas que consigue esta técnica, es que la persona tenga un sistema para entrenar en identificación de pensamientos y en autoconocimiento. ¿Para qué? Para generar a largo plazo, un método que permita gestionar sus recursos de una manera alternativa. Parece lógico entonces, que un buen primer paso podría ser el de aprender a ser precisos a la hora de entender las razones por las cuales nos sentimos ansiosos, nerviosos o temerosos en determinado momento.
Lo importante del ejemplo, es que nos da la posibilidad de especificar “tengo miedo a hablar en público” en cuatro elementos operacionalizables: una situación concreta, una serie de pensamientos particulares, unas emociones circunstanciales y un comportamiento. Esto permite ya no solo al terapeuta, sino al propio paciente también, disgregar algo demasiado amplio como “miedo a hablar en público” en algo moldeable y gestionable como esas distintas situaciones y factores, con lo cual como veis facilita la manipulación de los mismos, y un posible cambio relacionado con el motivo de consulta.
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¿En qué nos ayuda a largo plazo?

Como vemos, el registro de pensamientos, puede servir para comparar cuatro elementos intervinientes en la vivencia de una persona a lo largo del tiempo. Esa misma situación, podría ser planteada unos meses después de un hipotético trabajo terapéutico, y podríamos establecer diferencias, mejoras y cosas a optimizar, entre situaciones parecidas en momentos distintos.
Por así decir, y utilizando una metáfora quizás más comprensible, estamos elaborando una especie de diario sistematizado de las situaciones que vivimos en nuestro día a día y cuya experiencia podría estar generando un problema para la persona en cuestión.De esta forma podemos estructurar, potenciar y modificar el trabajo en función a la dinámica de la vida de esa persona de una manera más controlable y eficaz.

Algunas ideas que serían útiles

-El trabajo de identificar pensamientos es gradual. Es decir, que cada persona parte de un nivel concreto, y es capaz de identificar determinada cantidad y calidad (en cuanto a precisión) de pensamientos. A medida que practica, mejora su habilidad en esta área.
-Cuantos más registros de pensamiento elaboremos, si esta es la tarea que nos encomienda un terapeuta, más opciones de encontrar detalles o puntos de inflexión importantes le daremos, como consecuencia de tener ejemplos de experiencias relevantes en nuestra vida diaria.
-El nivel de dificultad, puede parecer inútil, pero resulta efectivo para cuantificar numéricamente un grupo de situaciones, y trabajar con ellas de manera progresiva y de menor a mayor dificultad, de forma que el paciente experimente un cambio con la mayor fluidez y comodidad posible.

¿Y por qué interesa conocer los registros?

Porque es una de las herramientas más usadas en terapia psicológica, muy común además cuando el motivo de consulta se relaciona con dificultades a la hora de hablar en público. Y como siempre, nuestra intención es no solo ayudaros a mejorar en estas áreas con vuestro trabajo personal, sino enseñaros que la psicología es mucho más que las ideas socialmente aceptadas que existen en nuestra cultura u en otras. Queremos que conozcáis algunas de las herramientas, y de los recursos que guiados por un profesional de la psicología podrían ayudar a solventar situaciones de este tipo, con el fin de que aquellos valientes que estén dispuestos se sumergen en un proceso de ese tipo, más allá de las fronteras de Psicorockgía, de la mano de otro artista y científico del estudio del comportamiento humano.
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Fernando Díez Serrano
Psicólogo general sanitario y fundador de Psicorockgía. He sido ponente en TEDxCalledelacompañia y he colaborado con empresas como Psiky, Egoland o Psicología y Comunicación. Actualmente ejerzo de psicólogo en Clínica Centro Estación en Ávila. La clave para dar sentido a la vida está en el arte, está en la música.