Profundizando en nuestras relaciones

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¡La primera cita tiene que ser perfecta o sino perderé a Marta! ¡Tengo que encontrar la combinación de ropa ideal o Roberto no se fijará en mí! ¡Debo ser divertido y gracioso en todo momento si no quiero que me rechace! ¿Cuántas veces nos hemos topado con creencias limitantes en las relaciones interpersonales? ¿Cuántas veces hemos deseado cambiar las creencias de este tipo?

 

En este artículo vamos a identificar qué tipos de creencias hay y a aprender a reconocer cuales nos benefician y cuáles nos perjudican o limitan. Basándonos en la psicología analizaremos algunas de las ideas irracionales más asociadas al mundo de las relaciones y en concreto a  mundos como “la seducción americana”; con el fin de tener puntos de partida donde empezar a mejorar.

Por otro lado, conoceremos cómo la formamos y cuál es su origen, así ampliaremos el conocimiento necesario para cambiar las creencias en las relaciones interpersonales entendiendo su interacción con el contexto y el papel que tomamos en él.

  1. ¿Qué es una creencia?
    1. Tipos de creencias
    2. Ideas irracionales sobre las relaciones
  2. ¿Cómo las formamos?
    1. La infancia y la educación
    2. La sociedad y la cultura
    3. Las experiencias personales

1.     ¿Qué es una creencia?

Una creencia es una idea o pensamiento que se asume como verdadero y qué genera las bases de nuestros comportamiento.  Dentro de todo el amplio espectro de creencias que cada uno de nosotros poseemos, a menudo oímos hablar en el área de las relaciones interpersonales de: creencias limitantes y creencias potenciales.

¿Qué os parece si ponemos algo de música y nos basamos en uno de los  psicólogos más importantes para hacer una clasificación distinta?

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 1.1. Tipos de creencias

El psicólogo Albert Ellis entendía que existen dos tipos de creencias:

-Creencias irracionales: Se fundamentan en el absolutismo y la obligación, en expresiones implícitas o explícitas como “debes”, “tienes qué”, “siempre” etc. Por ejemplo: “Tengo que ser gracioso” “Mi vida será completamente maravillosa”. Como veis, la obligación y el absolutismo pueden poner trabas a nuestras conductas. ¿Qué pasa si a alguien no le parezco gracioso? ¿Y si mi vida en algún momento no es tan maravillosa y paso por una mala racha? ¿Entonces qué?

Sentimientos intensos como la culpa, la tristeza desproporcionada o la depresión podrían aparecer en este caso, obstaculizando o incluso bloqueando las acciones que deberían acercarnos a nuestro objetivo. Cómo no he cumplido lo que era absolutamente necesario para lograrlo, ya no puedo lograrlo y me siento realmente mal.

-Creencias racionales: Son aquellas que favorecen formas de comportarnos que nos lleven hacia nuestros objetivos. Una de las características esenciales que poseen es “relatividad”, algo que se opone al absolutismo. Por ejemplo: “Es útil ser gracioso cuando hablo”, o “Es preferible resultar atractivo desde el principio”.  Son creencias que no tienen un componente de obligación tampoco, por lo tanto cuando no se cumplen, si bien puede darse emociones negativas como la tristeza o el disgusto, éstas no alcanzan la intensidad suficiente como para bloquear el camino hacia el objetivo de la persona (como ocurre en el caso de las irracionales); puede volver a bromear, o puede crear atractivo  a la larga.

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Pongamos un escenario: Tenemos la gran suerte de estar en un pub del centro de la ciudad, a punto de sentarnos a tomar una o dos cervezas con esa persona a la que propusimos vernos hace unos días. Imaginemos que esta persona nos gusta, y que por lo tanto nuestro objetivo es gustarle para crear una relación más intima.

Vamos a proponeros ahora dos bloques de creencias opcionales:

Bloque 1:

-Tengo que impresionarle

-Debo ser gracioso  y tiene que verme seguro y confiado cuando haga bromas.

-Todo tiene que ir perfecto si quiero gustarle.

Bloque 2:

-Creo que podemos encontrar la forma de conectar

 -Es útil que nos riamos juntos, para sentirnos más cómodos y naturales.

-Es posible que ambos estemos nerviosos, y aunque metamos la pata un poco al principio terminaremos encontrando la forma de divertirnos

-¿Con qué bloque os quedaríais?

¿Qué os parece el bloque 2? Estás creencias son relativas, no hay una regla que diga que se deben cumplir si o si, ni siempre (nos gustaría, pero no es una obligación, ni un absoluto).

¿Qué pasa si no le hace gracia ese chiste? ¿Qué pasa si nota al principio que estamos nerviosos? Evidentemente podemos sentirnos mal, pero como no estamos obligados a nada, viviremos ese malestar de forma más leve, y podremos además buscar nuevas vías para seguir avanzando, ya que no necesitamos que el desarrollo de la cita siga una línea tan rígida, y podemos tolerar cambios inesperados, fallos, o lo que sea.

1.2. Las ideas irracionales sobre las relaciones interpersonales

El bueno de Ellis, quiso hacer un aporte más a nuestro artículo en aquella reunión, hace 15 años, y en base a sus estudios, propuso 11 ideas irracionales habituales en las relaciones interpersonales. Os invitamos a que a medida que las leáis, reflexionéis sobre cuáles de ellas se dan en vosotros y además qué limitaciones e impedimentos generan en vuestras vidas personales

  1. Tengo que ser amado y tener la aprobación de todas las personas importantes que me rodean.
  2. Para ser valioso debo conseguir todo lo que me propongo.
  3. Los malos deben ser castigados por sus malas acciones.
  4. Es horrible que las cosas no salgan, no sean o no vayan como yo deseo o quiero.
  5. Las desgracias humanas se originan por causas externas y no puedo hacer nada o casi nada para evitar o controlar la pena y el sufrimiento que me producen.
  6. Debo pensar constantemente que puede ocurrir lo peor.
  7. .Es más fácil evitar a las responsabilidades y los problemas de la vida que enfrentarse a ellos.
  8. Hay que tener a alguien más fuerte en quien confiar.
  9. Mi pasado es el determinante de mi presente y de mi futuro.
  10. Debo preocuparme constantemente de los problemas de los demás.
  11. Cada problema tiene una solución acertada, y es catastrófico no encontrarla.

 

Estas son algunas de las ideas que en mayor o menor medida todos nosotros tenemos. Sin embargo no termina aquí, aparte de estas cada uno tiene las suyas particulares, pero en definitiva de alguna forma terminan limitando nuestros actos.

Soy un fracaso si no gusto a esa chica, si el último chico me dejo este también lo hará. Al final, ni somos unos fracasados por no gustar a esa chica en concreto, ni el próximo chico tiene por qué dejarnos. Pero las cosas que nos contamos, y en última instancia, aquello en lo que creemos, distorsionan nuestra interpretación y limitan así nuestros actos.

2. ¿Cómo las formamos?

2.1. La infancia y la educación.

Según la psicología evolutiva, durante los primeros años de nuestra vida, cuando aún escupimos potitos, empezamos a experimentar nuestro proceso particular y personal de interacción con la realidad. A grandes rasgos, primero somos egoístas y pensamos que solo existimos nosotros, después asumimos que hay una realidad que interpretamos como parte de nosotros, y al final lo separamos y lo consideramos un objeto fuera de nuestro mundo interior.

A raíz de esto, para comprender ese objeto externo: la realidad, construimos una interpretación que nos pertenece a cada uno de nosotros. Ésta representación mental del mundo que hacemos durante estos años, y la relación que tenemos con él, marcarán una tendencia en la vida adulta, en nuestra forma de comprenderlo.

Es importante entender que es una tendencia, que como tal podemos redirigir y modificar a través de nuestra actitud. Simplemente quiere decir que si nuestra experiencia es amenazante, tenderemos a considerar el mundo como algo similar a largo plazo. Si fuese más segura, el mundo futuro también lo será.

“Si existe una sola realidad verdadera, la realidad siempre se experimenta desde una u otra perspectiva o construcción alternativa. Yo tengo una construcción, tú tienes otra, una persona al otro lado del planeta tiene otra, alguien que vivió hace tiempo tuvo otra, un científico moderno otra, cada niño tiene una e incluso alguien gravemente enfermo de la mente tiene una” G. Kelly.

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2.2. La sociedad y la cultura

Teniendo claro esto, tenemos que entender que la segunda causa es, que desde que nacemos y hasta hoy en día nuestras relaciones se manifiestan en un entorno formado por la sociedad y la cultura que ejercen una influencia, a veces para bien y otras para mal en nuestras creencias.

Por profundizar un poco más, os dejamos aquí cinco ideas irracionales habituales del mundo de “la seducción americana”. Esta seducción se ha fundamentado en autores poco cualificados para hablar de estas áreas, y por lo tanto sus métodos e ideas son poco beneficiosos, adaptativos o realistas, y a menudo afectan negativamente a las conductas, procesos y resultados de quienes se ven influidos por ellas.

  1. Si hago todo perfecto, si soy un/a perfecto/a seductor/a, tendré a cualquier chica/o
  2. Las mujeres se sienten atraídas por un prototipo del macho alfa y son mentes pasivas esclavas de factores genéticos. (Este “mundillo” está formado principalmente por hombres heterosexuales, de ahí que elijamos este ejemplo, pero podéis adaptarlo siempre y cuando tengáis idea el trasfondo de dar por sentado que solo un tipo de persona concreto puede atraer a los demás).
  3. Si me muestro vulnerable o cedo en las interacciones pierdo “valor” y soy menos atractivo.
  4. Mi calidad como seductor/a está determinada por la cantidad de personas que seduzco.
  5. Cuando en una interacción no obtengo el resultado que deseo, esa mujer me rechaza a mí como persona, y en representación de todas las demás mujeres.

Pero no solo este tipo de micro-contextos, si podemos llamar así al mundo de la seducción influyen en la formación de creencias. También los macro-contextos como la sociedad en la que vivimos pueden cumplir un papel relevante: si es tradicional y machista, o es abierta y liberal, ese ambiente será un elemento importante en la construcción de las creencias que tengamos.

2.3. Las experiencias personales.

Pero la cosa no termina aquí. Nuestras experiencias personales también pueden generar creencias irracionales. La buena noticia es que también sirven para constatar si esas creencias son veraces o no. Si esa veracidad se cumple en las situaciones que vivimos, las creencias se mantienen, y si no, tenemos la posibilidad de  cambiarlas. Por eso es en este apartado en el cual se centrarán con más intensidad las pautas que desarrollaremos en el siguiente apartado.

Si cada vez que me acerco a hablar con alguien me dicen que tengo pinta de idiota, es probable que piense que tengo pinta de idiota a largo plazo. Pero si esto me lo dicen un día, cuando acostumbro a tener reacciones positivas porque creo que acercarse  a conocer a alguien atractivo es algo sano y natural, es improbable que genere esa nueva creencia.

En un sentido u otro las experiencias personales sirven de guía, si bien se tiene en cuenta que la frecuencia, intensidad, e importancia de las experiencias en concreto, determinará si sirven para cambiar una creencia, o crear una nueva.

Hasta aquí el artículo de hoy. Después de haber entendido la parte más teórica no os perdáis la próxima entrega donde incluiremos cinco propuestas para aprender a gestionar las creencias de una forma adaptada a cada uno de nosotros.

!Mucha psicología y mucho rock¡

Autores:

-Wilton Araujo Dos Santos

-Fernando Díez Serrano

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Fernando Díez Serrano
Soy psicólogo general sanitario y fundador de Psicorockgía. He sido ponente en TEDxCalledelacompañia y he colaborado con varias empresas especializadas en habilidades sociales. Entiendo mi trabajo como psicólogo dirigido hacia lo que las personas con dificultades realmente demandan, y priorizo esto a los debates inservibles que se dan dentro del mundo de la psicología de forma nociva e irrespetuosa a día de hoy. Por lo tanto me abro a los múltiples modelos y alternativas que la psicología ofrece a día de hoy y al trabajo multidisciplinar con otros profesionales.

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