El principal problema para hablar en público

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Maria se despierta cada mañana para ir al instituto. Los primeros minutos contempla la vida y el amanecer de la familia. Pero en seguida se da cuenta de que hoy habrá otro examen oral, y otras oportunidades de ser preguntada en clase.

María tiene miedo a hablar en público, y como tantos otros, lucha contra ello y consulta en internet todos los consejos posibles sobre cómo gestionar este momento tan horrible. Ella se pone roja, se queda en blanco y ve como le tiemblan las manos, a los demás no les pasa nada.

¿Qué verás en este artículo?

  1. El principal problema para hablar en público: Una historia común.
  2. Las posibles soluciones: La psicología ofrece más alternativas de las que se cuentan.
  3. La conclusión: cuando un problema es serio necesita la ayuda de un profesional.

Cuando María enciende su ordenador, teclea en el buscador “cómo hablar en público” y entonces empieza el maremoto. Cientos de webs y videos, de los cuales ha consultado ya varias decenas, con la sensación de que en todas dice lo mismo. A pesar de seguir fervientemente esos consejos, ella sigue pasándolo igual de mal, y se pregunta si es un problema suyo personal.

La mayoría de esas webs prometen las 5 claves para hablar en público con total comodidad y efectividad. No se siente comprendida, no tienen en cuenta su experiencia personal, y dedican un párrafo a cada una de sus explicaciones. Se centran más en decirle como aparentar ante los demás, que cómo gestionar sus propios sentimientos y emociones.

Como una receta aconsejan preparar la exposición, tomar notas, ponerse delante de un espejo y hacerse un guion. ¡Sé positiva sobre todo Maria! Ella lleva haciendo esto más de tres años, y sin embargo cada vez que sale delante de sus compañeros estos terminan riéndose de ella y de lo que le ocurre.

Así que como esas páginas web están dándole un método infalible pero a ella no le funciona, la única conclusión razonable es que es un problema suyo. Quizás ella no es tan buena como el resto, quizás siempre tendrá que vivir con ello, o a lo mejor es que todo lo hace mal.

El mundo está plagado de personas como María. Yo fui una de ellas. Ella tiene un problema, y una página web le da la solución a todo su mundo de caos en 5 claves repartidas en cinco párrafos.

1. El principal problema

Sin embargo a la hora de la verdad eso no funciona. Ella lee en otra parte que es una cuestión de exponerse hasta que la ansiedad descienda –y mezclando nerviosismo y tristeza se dice a si misma ¿qué se creen que llevo haciendo todo este tiempo?-.

Hace falta que alguien hable claro respecto a este tema, que por momentos se banaliza. Y en este caso voy a hacerlo, porque como muchos otros, tengo un cajón de experiencias para opinar sobre qué es efectivo –no eficaz- para superar esto y qué no.

El miedo a hablar en público, como el resto de trastornos psicológicos, es un problema que se da en una persona. Esta persona tiene su vida, es un ser completo y complejo que podríamos englobar en muchas áreas. Y como demuestra la psicología, este problema suele relacionarse con otros (simultáneamente o a lo largo de la vida) –dejaremos para más adelante esas correlaciones-.

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De tal manera que por un lado tenemos un problema que genera unas dificultades que afectan a multitud de partes de una persona y por otra una receta fácil y sencilla que te anima a estudiártelo bien y exponerte a la ansiedad.

Sin embargo, y he aquí la luz que alumbra el camino, desde la psicología se contemplan otras alternativas de tratamiento y enfoques teóricos y se nos dice algo así como:

Si tú eres una persona eres un ser complejo. Si eres un ser complejo, tu problema es complejo.

2. Las posibles soluciones

¿Qué quiere decir esto? No se refiere a que no tenga solución, sino a que no es tan sencillo como simplemente exponerte todos los días a hablar en público en clase hasta que se te pase. La psicología propone que la persona que tenga este problema acuda a un psicólogo especializado para analizar su caso: cuando empezó, qué áreas afecta, cómo es tu personalidad y cómo influye, cómo es tu entorno, cómo es tu sistema de referencia –familia- etc.

En este sentido, aunque a algunos les sorprenda, algunas de las terapias que han resultado ser más eficaces y efectivas –no se nos olvide esto- según nuestras fuentes, en el tratamiento de la timidez y el miedo a hablar en público han sido: EMDR, ICV, T. Gestalt, TIC, T.Humanista etc.

Curiosamente, ninguna de estas terapias engloba sus técnicas entorno a la famosa premisa de: exponte hasta que la respuesta de ansiedad se habitué. De hecho la mayoría de ellas, se centran más en la totalidad de la persona: su entorno, sus emociones, su historia de vida, su personalidad etc. para entender por qué se da ese síntoma –miedo a hablar en público- y no otro, e intervenir sobre las áreas que estén afectadas. Incluso a menudo trabajan con los recuerdos del pasado y las emociones que generan en el presente.

Esto no quiere decir que otro estilo de terapias como la cognitivo-conductual no puedan funcionar si el problema adquiere un análisis más “sencillo” y se justifica a través de un condicionamiento clásico, por ejemplo. En cualquier caso, la psicología ofrece alternativas.

3. La conclusión es…

Si sufres algo así, deja a un lado los consejos baratos de internet. Busca la ayuda de un psicólogo de la orientación que más te convezca dentro de las que han demostrado ser útiles, y apóyate en él o ella para solucionar esta dificultad.

Hay terapias centradas en el síntoma -ansiedad y pensamientos negativos- como la cognitivo conductual, que también puede ser útil dependiendo de las características de la situación y la persona. Hay terapias centradas en el sistema relacional -familia, contexto social- en el que te desenvuelves, y que interpretan el síntoma como una expresión de que hay algo que corregir en ese sistema, como la sistémica. Hay terapias centradas en la autorrealización de tu persona como la humanista, que trabaja sin diagnóstico contemplando a la persona como un elemento global. Terapias centradas en la vivencia de emociones en el momento presente como la gestalt. Y hace poco leí acerca de la comprobación de la eficacia de modelos psicodinámicos breves para el tratamiento de trastornos relacionados como la fobia social. Por supuesto, hay muchos más, estas solo son algunas.

Por supuesto, estas terapias mantendrán su utilidad siempre y cuando sean llevadas a cabo por psicólogos formados y con el suficiente conocimiento del enfoque como para entender y manejar la dinámica de la terapia. Si cualquiera de ellas es impartida por un profesional inadecuado, es susceptible de causar un mal mayor a la persona que solicite ese acompañanamiento.

En conclusión, espero en este artículo haberte ayudado a reflexionar y comprender que esta dificultad no ha de tomarse a la ligera. Por otro lado que debemos dejar a un lado todos esos consejitos genéricos que abundan en internet. Son consejos genéricos, que ignoran nuestra historia de vida y forma de ser, y muchas veces escritos por personas con poca formacion y/o experiencia en la gestión del problema. Y por último, que los psicólogos y psicólogas tienen herramientas para ayudarte a analizar y gestionar este problema, desde enfoques muy diversos que  se adaptarán  a tu historia de vida y tu forma de ser en función de tus características y las del modelo.

El miedo a hablar en público es una parte de ti relacionada con todo lo que tu eres. A veces uno debe solucionar cosas que no guardan relación para poder gestionar este tipo de dificultades. Otras, el tratamiento es “más sencillo”. En cualquier caso el camino es la psicología, y el compañero de viaje un psicólogo o una psicóloga.

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