¿Por qué somos infieles?

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¿Alguna vez nos hemos preguntado por qué algunas personas son infieles? ¿Por qué las relaciones fuera de la pareja resultan tan tentadoras? ¿Nos hemos sentido atraídos por otra persona mientras manteníamos una relación de pareja estable? En esta segunda entrada relacionada con la infidelidad y tras haber conocido cuáles son los mitos más comunes alrededor de ella, explicaremos las razones por las que se da a ritmo de Biffy Clyro:

El poder de las decisiones

Desgraciadamente para algunos y afortunadamente para otros, puesto que somos humanos, tenemos la capacidad de decidir. Cuando decidimos estar con alguien, elegimos a esa persona entre todos los candidatos posibles por una serie de razones de peso y a la vez renunciamos al resto. Lo mismo ocurre cuando elegimos una carrera, un barrio en el que vivir, un coche… De entre todas las posibilidades existentes, nos quedamos con una porque sus ventajas han superado a sus inconvenientes y porque, a día de hoy, nos compensa.

Estamos rodeados de estímulos de todo tipo y en el ámbito de lo afectivo no iba a ser menos: nos relacionamos en diferentes ambientes (en la facultad, en el trabajo, en el colegio si tenemos hijos, en el gimnasio, en el supermercado, en los bares y discotecas, etc.) En estos entornos tan diferentes entre sí, iniciamos y mantenemos relaciones de diferente naturaleza: cordiales, de amistad superficial, de amistad íntima, estrictamente profesionales, etc. Es perfectamente plausible que, aun teniendo pareja, nos sintamos atraídos por alguna de las personas con las que nos relacionamos en dichos ámbitos, e incluso podríamos llegar a enamorarnos.

pexels photo - ¿Por qué somos infieles?De hecho, si este enamoramiento fuera de la pareja llega a producirse, la sociedad suele responder de forma favorable: se considera una experiencia única y suele decirse que cualquiera tiene derecho a vivirla. Sin embargo, la persona que se enamora no suele hacerlo de alguien en quien se fija a priori, sino de aquella persona que aparece en el momento exacto: esa época de nuestra vida en la que experimentamos una transición, un cambio o atravesamos una situación difícil.

Por ejemplo: cuando la relación con nuestra pareja se estabiliza y/o se da el paso de la convivencia, cuando nuestros hijos se hacen mayores o cuando vivimos una época de desmotivación porque hemos logrado los objetivos propuestos en la juventud. Vemos en esa persona la comprensión que necesitábamos y una manera de vivir y ver las cosas diferente a lo que estábamos acostumbrados, así que quedamos fascinados por ella. ¿Qué ocurre entonces? Algunas personas se responden a sí mismas: “si quisiera lo suficiente a mi pareja, no me gustaría otra persona”. Así mantenemos en nuestra mente una creencia irracional que no va a ayudarnos (para saber más, podemos echarle un vistazo a Creencias irracionales en pareja II).

Lo que ocurre en realidad es que la atracción hacia otra persona puede darse y es incluso normal que se dé: está en nuestra mano decidir si queremos elegir permanecer en nuestra relación de pareja: la clave es que, a día de hoy, esta relación de la que hablamos nos compense.

pexels photo 121848 - ¿Por qué somos infieles?Si hemos tomado la decisión de continuar con nuestra pareja de manera firme, podremos comenzar a desplegar comportamientos para mantenerla. Debemos aprender, por tanto, a hacer renuncias y a ser conscientes de que ninguna decisión será perfecta, en todas perdemos algo.

Zan Perrión decía “Todas las grandes vidas han tenido en ellas una gran renuncia.”

Si decidimos continuar con nuestra pareja perderemos la oportunidad de compartir nuestra vida o una parte de ella con alguien con las características que tiene o creemos que tiene la nueva persona –más tarde hablaremos de la idealización-. Si decidimos dejar a nuestra pareja e intentarlo con la nueva persona, perderemos todo lo construido con ella y la posibilidad de compartir nuestra vida o una parte de ella con una persona con sus características.

Hay algunas personas que, ante esta encrucijada, no toman ninguna decisión: sin saberlo, también están eligiendo. Se están decantando por la peor de las tres opciones: aquella en la que los dos miembros sufren, tanto la persona que engaña porque sabe que no está haciendo lo correcto, como la persona engañada al experimentar la decepción.

Young couple sitting apart on park bench - ¿Por qué somos infieles?Idealización: intensidad, novedad y furtividad

Si esto nos ha ocurrido alguna vez o incluso nos está ocurriendo ahora, quizás la información que sigue nos ayude a relativizar un poco las características “tan positivas” de la nueva relación, siempre y cuando hayamos tomado la decisión de continuar con nuestra pareja, o quizás incluso nos ayude a decidir entre las opciones que existen, si teníamos dudas.

Las relaciones fuera de la pareja estable nos resultan muy atractivas porque en ellas confluyen dos características por las que el ser humano suele estar muy interesado: NOVEDAD + FURTIVIDAD.

La persona que se “cruza” en nuestro camino es un estímulo nuevo para nosotros, es desconocida y misteriosa, posee características que desconocemos… y, para colmo, está prohibida: esto potencia muchísimo la vivencia.

Además, existe otro importante factor a tener en cuenta: al principio de nuestra relación estable pasamos por una fase de enamoramiento en la que compartimos con nuestra pareja momentos de ocio y diversión. Es probable que actualmente esa fase ya haya pasado y estemos en una etapa de sentimientos de diferente naturaleza, más íntimos y estables.

pexels photo 190900 - ¿Por qué somos infieles?

Puede que ya no compartamos con nuestra pareja únicamente momentos de ocio, sino también de deberes y obligaciones. Probablemente la nueva persona cumpla el papel que nuestra pareja cumplía al inicio de la relación: compartir con nosotros solo momentos de ocio. Asociamos sin querer a la nueva persona, a las actividades agradables y a las emociones positivas que estas actividades despiertan en nosotros.

Ahora que sabemos todo lo anterior, parémonos a pensar un momento: ¿cómo va a competir toda esa intensidad con una relación estable? Nuestra pareja, lo miremos por donde lo miremos, siempre saldrá perdiendo, por eso es importante evitar las comparaciones y tener muy en cuenta por qué nos sentimos como nos sentimos. Si estamos dispuestos a renunciar a la intensidad de la nueva relación y tenemos claro que queremos continuar con nuestra pareja tendremos medio camino resuelto, porque habremos tomado una decisión: ahora solo tenemos que mantenerla.

 

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Soy psicóloga sanitaria en Aumenta, proporcionando tratamiento psicológico a población infantil, juvenil y adulta. He trabajado como psicóloga social en Fundación Tomillo y poseo amplia formación práctica en diferentes entidades. Soy Graduada en Psicología por la Universidad de Salamanca y Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Poseo mi propio modo de trabajar, basándome principalmente en las corrientes cognitivo-conductual y sistémica, cautivada por una máxima: "conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana". Carl Jung.

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