El peligro de la fobia social y la timidez

0
586
Desde que tuve el privilegio de impartir la charla “5 pasos más allá de la fobia social” gracias a dos grandes amigos y compañeros de profesión, numerosas personas se han puesto en contacto conmigo en busca de ayuda o consejo; de forma que a menudo he escuchado afirmaciones como: “tengo fobia social y necesito ayuda”. Un momento, ¿qué suena?
Fobia social, timidez o miedo a hablar en público (glosofobia) no son lo mismo. Ni siquiera el hecho de experimentar ansiedad en determinados momentos en sociedad, significa que tengas que estar dentro de una de estas tres etiquetas.
Por eso me alarma ver como cada vez más personas se atribuyen estos conceptos a la ligera, sin el conocimiento o la ayuda profesional necesaria para realizar un diagnostico tan preciso y rotundo.
Tener fobia social por ejemplo, es asumir montones de características y condiciones que en otros artículos veremos. No es simplemente ponerse nervioso cuando nos relacionamos con gente o cuando hablamos ante un público. Eso queridos rockeros, nos pasa a casi todos en distintos momentos de nuestra vida.

stamp-143191_960_720

Por eso en este artículo quiero resaltar el cuidado  que tenemos que tener a la hora de afirmar  que somos tímidos o que tenemos fobia social. Como bien describe la rama de la psicología sistémica, simplemente el lenguaje que utilizamos para hablar de nosotros mismos o de una situación ya está influyendo en el sistema que la compone, del cual formamos parte nosotros también y en la forma de experimentarlo que tenemos.
No obstante, habrá quien diga, ¿por qué tú puedes hablar de fobia social en tu charla y yo no puedo afirmar que la tengo? Bueno, es simplemente porque dicho diagnostico se ha realizado de manos de un profesional en la psicología ajeno a mi persona, y no se ha tratado de una mera atribución personal por leer unos cuantos artículos en internet sobre el tema, por ejemplo.
¿Por qué insisto en esto? Porque a menudo, circunstancias normales como sentir cierta ansiedad al dar una conferencia, o al acercarnos a hablar con la persona que nos gusta, se derivan en etiquetas de este tipo.
A su vez, internet está plagado de información que puede ser correcta o no, pero que normalmente no se ajusta al caso concreto de cada individuo. Por eso, es peligroso que por tener un par de características de determinada condición o trastorno que leemos por ahí, nos atribuyamos un factor tan grande y que puede generar distintos problemas a largo plazo.
La propia dinámica de estar preocupados por lo que nos sucede, y de aceptar sin criterio ninguno, características y elementos de dicho trastorno que podríamos no tener, pero que estamos asumiendo sin oposición, puede aumentar o incluso crear un problema mayor.
Por eso en el resto de artículos vamos a ser cuidadosos a la hora de generalizar y caer en  esta trampa. De esta forma, lo que haremos será asumir que cada persona tiene unas circunstancias concretas en su vida, que pueden ser modificadas en cierta medida, y que estas etiquetas como fobia social o timidez, no son más que formas de agrupar ciertas condiciones por parte de los profesionales, y que como tal deben ser gestionadas por ellos, no atribuidas por los que no estamos tan formados en esta área, de forma gratuita y sin fundamento.
Cada uno de nosotros tiene ciertas características en un momento de su vida, algunas mejorables y otras no. Pero el mundo no está dividido en enfermos y no enfermos, simplemente hay personas distintas, y más cuando hablamos de este tema. Es el peligro que hoy en dia corremos cuando nos estamos obsesionando por ponerle a todo un nombre y patologizar la más mínima diferencia con lo que consideramos “normal”, que por otro lado no deja de ser una construcción del ser humano. Paradójico.
Artículo anteriorCómo nació Psicorockgía
Artículo siguienteAprender a hablar en público
Fernando Díez Serrano
Soy psicólogo general sanitario y fundador de Psicorockgía. He sido ponente en TEDxCalledelacompañia y he colaborado con varias empresas especializadas en habilidades sociales. Entiendo mi trabajo como psicólogo dirigido hacia lo que las personas con dificultades realmente demandan, y priorizo esto a los debates inservibles que se dan dentro del mundo de la psicología de forma nociva e irrespetuosa a día de hoy. Por lo tanto me abro a los múltiples modelos y alternativas que la psicología ofrece a día de hoy y al trabajo multidisciplinar con otros profesionales.

Dejar respuesta