Pautas para distinguir un psicólogo de un charlatán

0
104

Este es un artículo de opinión: de lo que veo y experimento como persona, que no solo ha completado todas las formaciones obligatorias y necesarias para ser psicólogo y ejercer la terapia en España, sino que ha sido paciente en una época de su vida, viviendo así las dos perspectivas. Una época en la que como muchas personas, hasta que acudí a una psicóloga, busque ayuda en diferentes lugares y personas. Muchos me perjudicaron sin saber en aquel momento, que no estaban debidamente formados para lo que ofrecían.

Me encontré con gente de todo tipo, con libros que decían saber lo que me pasaba y darme las claves para superarlo. También cursos caros que aseguraban que en tres días solucionaría mi problema, un sin fin de artículos y videos con consejos para solucionarlo. Y para una persona que no sabia a quien tenia que dirigirse, fue todo un cebo para terminar peor de lo que estaba.

¿Qué verás en este artículo?

  1. El debate entre enfoques terapéuticos en España – para pacientes –
    • Investigaciones frente a la experiencia de los psicólogos en consulta
  2. Psicólogos y el resto: solo uno puede tratar salud mental
    • ¿Es el coaching malo? ¿Son todos los coach perjudiciales?
    • Cómo actúan los intrusos en general
    • Pseudoterapias: Ese grupo que estafa abiertamente
  3. La guerra por las redes sociales e internet
    • Por qué sucede esto
    • Qué puede hacer la psicología para ayudar
  4. Consejos para elegir un profesional adecuado

 

Estamos en una situación social en España dura. La salud mental es el último escalón que quieren pisar nuestros políticos en su escalera a la gloria. Somos ese área que en el discurso siempre tienen en cuenta, y el que a efectos prácticos tiene menos puestos en sanidad pública. Tenemos accesos para los pacientes más difíciles, a través de derivaciones de otros profesionales como los psiquiatras en la mayoría de comunidades, y consultas con una media de tiempo ínfima para desarrollar una labor adecuada, así como preservar la salud mental del profesional –importante en esta tarea -.

Hoy quisiera explicar algunos puntos a nuestros lectores sobre qué hace un psicólogo y la diferencia entre ellos y ellas, y otras personas que dicen poder «solucionar tus problemas». Voy a tratar aspectos que creo que son básicos para entender qué pasa en España, y por qué recibís de formas tan dispares y de profesionales tan variados la posibilidad de ser ayudados con vuestros problemas o dificultades.

1. El debate entre enfoques terapéuticos en España

Mirad, psicología es una de esas áreas del conocimiento que está en la duda permanente de ser una ciencia, en mi opinión. Obviamente se nos denomina como tal y trabajamos para ello, pero siempre hay un escepticismo en torno a las «ciencias sociales» sobre la veracidad de sus investigaciones.

Antes de ser psicólogo fui un intento de ingeniero mecánico, no terminé la carrera pero tanto ello como el bachillerato tecnológico, me sirvió para tener una cierta idea de la rigurosidad con la que se lleva a cabo el método científico: el de los científicos de verdad, no el que se usa abiertamente en blogs y webs random.

Para un físico, biólogo o matemático es difícil asumir que psicología – en el ámbito de las terapias, por ejemplo – es una ciencia, por el simple hecho de que a pesar de aplicar “el método científico” como se suele decir, desde el punto de vista ortodoxo es complicado que realmente se esté respetando y muchas veces se salta a la torera.

Es habitual escuchar a científicos exigir pruebas númericas y/o tangibles. En psicología prácticamente eso solo lo da la investigación en neurociencia – que les suele encantar – al estudiar las reacciones del cerebro a través de resonancias magnéticas, PCR, etc.

Reclaman datos tangibles que permitan demostrar con claridad que un fenómeno ocurre así por ese motivo y no por ningún otro, en un entorno controlado. Esto es complicado sobre todo en investigaciones donde se encuentran relaciones entre un factor y otro a nivel social o terapéutico, ya que esa relación hallada puede ser porque son causa el uno del otro, o no.

Cuando hablas con ellos de las investigaciones científicas en terapia, les surgen dudas en tus explicaciones porque se plantean cómo aplicar un método científico riguroso a variables tan dispersas, cambiantes e influenciables – como la forma de ser o estado de ánimo en ese momento concreto de cada persona que aplique una técnica, o la acotación de un «síntoma», por ejemplo -.

magnifying 4340698 640 - Pautas para distinguir un psicólogo de un charlatán

Llegados a este punto a groso modo a mi modo de ver tenemos tres sectores de terapia desde el punto de vista del debate científico. Importante saber que esto es solo una clasificación para poder simplificar una realidad compleja: 

  1. Terapias «conductuales»: Aquí encontramos algunas como la terapia cognitivo conductual. Es pionera en aplicar el método científico a sus investigaciones y en general sus investigaciones dan datos de efectividad en laboratorio, eso si, en base a sus criterios de validación. Igual que es responsable de alguno hallazgos importantes, la crítica que recibe es que es capaz de validar con más facilidad, porque deja a un lado muchos aspectos de la experiencia humana y simplifica en exceso cualquier fenómeno terapéutico.
  2. Terapias «contextuales»: Pongo comillas porque sus investigaciones demuestran que son válidas para utilizarse, tanto en laboratorio como en consulta, pero en España se les da menos peso por una cuestión de intereses socio-económicos. Fundamentalmente porque aquí nos apoyamos muchos en los criterios de validación norteamericanos, ignorando a veces otras instituciones mundiales encargadas de validar tratamientos. En otros paises como UK son de los enfoques principales. Ejemplo: Terapia sistémica, que en España tiene mucho peso en Pais Vasco y Cataluña sobre todo. En mi opinión estás son las más interesantes, porque combinan un enfoque abierto que incluye a la persona y el papel de su entorno (familia, trabajo etc) en su forma de ser y vida. Y por otro lado, tiene una buena linea de investigación detrás aportando resultados eficaces y eficientes en laboratorio y en la realidad.
  3. Terapias «dinámicas»: Se da aquí una mezcla entre terapias cuyos planteamientos complejos no encuentran cabida en el «método científico», o lo hacen de una forma que no siempre puede asegurar las conclusiones, como la terapia psicodinámica breve, la gestalt o el humanismo. Algunas como la primera y la tercera llevan décadas demostrando eficiencia en las consultas y ahora también a través de investigaciones, pero es cierto que otras mantienen serias dudas sobre su utilidad. Por ejemplo la terapia gestalt tiene el problema de que una persona que no sea psicólogo puede formarse en ese enfoque. No obstante nuevas terapias «conductuales» – llamadas de tercera generación – están recogiendo ideas simplificadas de estas para avanzar en su comprensión del comportamiento humano. 

A pesar de este debate entre las terapias, la APA, la escuela de Palo Alto o de Milán, o cualquiera de los centros principales de estudio de cada modelo, cada año publican centenares de estudios con resultados más que aceptables, tanto de eficacia en laboratorio como de eficiencia en consulta. Pero al ser un campo complejo donde nunca se llega a un 100% de veracidad, hay una lucha continua por dar con el modelo definitivo de terapia.

Aqui te dejo una revisión del Colegio de Psicólogos en España de terapias validadas a día de hoy.

Para mi la buena noticia de que unos admitan ideas de otros – aunque a veces sin reconocerlo y cambiándoles de nombre  – quiere decir que estamos alcanzando modelos de tratamiento más ricos y completos.

Transversalmente a todas ellas, las investigaciones en neurociencia están comprobando la influencia de los tres tipos de terapias en diferentes trastornos. De tal manera que incluso algunas ideas del psicoanalisis de Freud y Jung desechadas por enfoques opuestos, a día de hoy se empiezan a tomar como ciertas parcialmente con ayuda del estudio del cerebro. Por ejemplo, en la existencia de una parte inconsciente de la mente humana.

La opinión de los psicólogos que trabajamos en consulta es que al final es el modelo quien debe ajustarse a las circunstancias y forma de ser de la persona, y no al revés. Por eso es importante tener diferentes vías válidas de abordar una misma problemática

1.1 Investigaciones frente a la experiencia de los psicólogos en consulta

Afortunadamente, para los que trabajamos en consulta que somos los que diariamente vemos como funcionan las cosas, en terapia el debate presentado anteriormente es estúpido.

El motivo es simple. Cuando estás en terapia hay tres variables que cada vez son nuevas; tú, la persona o familia que tienes delante y el entorno. Y no solo en el cambio de un paciente o terapeuta a otro, sino de las mismas dos personas en momentos de su vida distintos.

Puedes y debes trabajar con toda la información contrastada posible, pero siempre tendrás un porcentaje variable enorme en cada sesión: estado de ánimo de cada uno, traumas del pasado que subyacen, cómo os caéis cada uno, la discusión con un familiar recientemente etc. Este porcentaje es una mezcla entre apoyarse en el conocimiento existente y las pruebas de evaluación e intervención, y la propia experiencia del profesional en aplicarlas de forma apropiada.

La psicología avanza con la ciencia, pero se ejerce como un arte en cierta parte. Básicamente porque un protocolo estupendamente analizado y planteado sobre ansiedad  por ejemplo, cambia completamente en cada situación clínica. Podrás hacer un trabajo de exposición a la ansiedad, la técnica de relajación de Jacobson o cualquier técnica validada pero en última instancia la persona que tienes delante va a reaccionar con particularidades imprevisibles.

a.women 1209678 640 - Pautas para distinguir un psicólogo de un charlatán

Algunos dirán que para eso hay diferentes protocolos, o que puedes mezclar técnicas o lo que sea. Pero la realidad es que en el momento que un terapeuta modifica un protocolo, toda la validez científica que hay detrás donde se comprueba que siguiendo X pasos hay X resultados porque hemos controlado en un experimento que ocurre así al margen de otras variables, se pierde. Al menos desde el punto de vista riguroso de la ciencia. Si no me creen hagan el debate con un investigador químico, biólogo o físico acostumbrado a tratar con datos exactos con un margen de error ínfimo.

Por lo tanto, es importante saber que hay determinadas técnicas que de forma aislada parecen influir sobre un síntoma concreto, pero igual de importante es que el profesional y el tratamiento se puedan adaptar a la experiencia concreta de la persona que tenemos delante. No es igual tener ansiedad porque estamos estresados en el trabajo, que porque acabamos de vivir una ruptura de pareja. Y no es igual un duelo en la pareja en una persona sin apoyo social, que con una familia preocupada.

Así que entendida de una forma muy simple esta situación de la psicología en España cabe aclarar una cosa: el hecho de que la psicología tenga una parte de experiencia y habilidad del profesional, no elimina la obligatoriedad de seguir trabajando lo más próximos al método científico para poder asegurar en el mayor rango posible la utilidad de los tratamientos. Y cabe recordar que esa experiencia viene precedida de años de supervisión, formación y calibración de errores.

Por decirlo de algún modo, más allá de que un problema de miedo a hablar en público,pueda tratarse enfocándose en reducir la ansiedad con algunas herramientas; o fomentando una relación diferente en el entorno familiar y social para que se generalice encima de un escenario: lo importante es que esos enfoques tengan detrás un campo de investigación fuerte y revisado.

2. Psicólogos y el resto: Solo uno puede tratar la salud mental

Como soy psicólogo y lo primero que hago siempre es admitir las limitaciones actuales de mi profesión y de mi yo profesional, ya siento la discusión de mis compañeros y compañeras, así como el malestar de algunos con mi explicación. Pero no quita que seamos imbéciles y vayamos a callarnos con lo que está sucediendo en este país.

Estamos en una época globalizada, donde es habitual escuchar esa broma que arroja luz  algo: cuando algo se pone de moda se le empieza a denominar en inglés: running, fitness, speaking y – re doble de tambores – COACHING. Como si llamar a algo con su traducción inglesa lo hiciera mejor, de más calidad o más molón.

Este área- Coaching- característico de países anglosajones especialmente, tenia un espacio de trabajo en los entornos profesionales como formadores y motivadores -animadores más bien- que trabajaban el logro de objetivos con metodologías «paso a paso». La traducción exacta de la palabra es «entrenador». Y a día de hoy al parecer tenemos mucho Camacho y Mourinho tratando trastornos mentales en España.

Podrás escuchar que ellos sitúan su origen en la filosofía griega, hace siglos y siglos. Bueno la realidad es que han ido incorporando cosas cuando su trabajo ha ido abarcando áreas para las que no tenían cabida. Y esa incorporación de herramientas y conceptos cuando hablamos de ciencia de la salud , deja bastante que desear en cuanto a regulación, rigurosidad y control.

workplace 1245776 640 - Pautas para distinguir un psicólogo de un charlatán

2.1 ¿Es el coaching malo? ¿Son todos los coach perjudiciales?

Antes de empezar dejo dos cosas claras.

Lo primero, un coach hace una labor importante a día de hoy en formaciones principalmente de entorno laboral y deportivo. Esas formaciones se ajustan a algo formativo, sin entrar en cuestiones personales y ofreciéndose como recursos concretos para tareas concretas. Quien cumple esto y no se excede de ahí, perfecto. Este artículo no alude a él o ella.

En ese sentido anticipo a esas personas que lo que viene a continuación no tiene que ver con su profesión, pero si con sus colegas que bajo el mismo nombre están cometiendo lo que para mi debería ser un delito.

Segundo, para mi un psicólogo/a que después hace cursos de coach sigue siendo un psicólogo. Porque si se sale de las competencias del coaching, tiene la formación adecuada para controlarlo usando el apoyo logístico e intelectual revisado y fundamentado. Cuando me refiero a los «coach» de ahora en adelante, me refiero a personas que sin tener la formación obligatoria en psicología ejercen como tal, justificándose en cursos de coaching para realizar terapias y tratamientos de trastornos mentales. O personas que sin tener ninguna formación directamente, realizan actividades de ayuda o asesoramiento personal.

Insisto, habrá personas que siendo coach conocen su limitación y trabajen en ese mundo como corresponde. Habrá psicólogos que se formen en coach para complementar su formación y es estupendo. El problema es que hay miles de intrusos que están usando esa excusa para tratar la salud mental: engañando, sobrepasandose y perjudicando a personas a corto o largo plazo. Y me veo en la obligación de hablar de coach porque es lo que nuestros lectores van a leer en su publicidad en redes sociales y webs.

Aquí tenéis un enlace que me he encontrado mientras escribía este artículo del famoso Nacho Vidal, reconociendo que sin conocimiento ninguno va a dar una masterclass sobre conflictos en la pareja.

WhatsApp Image 2020 05 06 at 10.05.19 - Pautas para distinguir un psicólogo de un charlatán

En referencia a los coach serios, si alguna de las personas que forma parte de ese sector y actúa bien se siente ofendido, creo que debería asumir que el problema está en quienes hacen trampa bajo ese nombre. Y me parecería muy útil que desde su sector hubiese un movimiento para parar esto y salvar su reputación.

2.2. Cómo actúan los intrusos en general. 

El procedimiento de un «coach»  – recuerda mi delimitación anterior -es sencillo.

  1. Me autodenomino coach con uno, varios o ningún curso en supuestas escuelas de formación o internet.
  2. Creo un método, casualmente con un marketing detrás brutal – edición de video, webs trabajadísimas, trajes, ningún fallo etc- como termino general, y lo vendo para solucionar tus problemas.
  3. No aclaro si mi método sirve para la ansiedad, o para «tus problemas» sin importar cuál sea. Sirve para todo: mejorar tu vida, ganar clientes, convertirte en el líder de tu vida, ser un ganador y demás eslogans. 
  4. Vendo un pack infalible, a menudo de unas pocas sesiones por unos cuantos cientos de euros.
  5. Genero un alivio inmediato que la psicología a demostrado surge en cualquier contexto de ayuda donde una persona se exprese o desahogue: por ejemplo tomando un chato de vino con tu prima la del pueblo y contándole tus problemas.
  6. A vivir hasta que pasado un tiempo este problema surja de nuevo en esa persona y solicite mi ayuda o la de otro.

Como repetiré a lo largo del artículo, si no me crees pon coaching o coach en Google y mírate 10 páginas webs diferentes a ver qué te encuentras. Aquí tienes un ejemplo recortado de una de las webs que se anuncian en Google.

2 - Pautas para distinguir un psicólogo de un charlatán

Bajo ese prisma, hace algunos años ante el cambio laboral en occidente: globalización de la información, ventas en grandes eventos, aguantar el ritmo de internet, organizar de plantillas grandes, ritmo de trabajo y producción acelerado etc. de diferentes nuevos trabajos y condiciones laborales, era muy necesaria una figura que permitiera hacer abordajes pequeños.  Estos trataban de cuestiones motivacionales y organizacionales.

Hablamos de cosas como saber hacer alguna dinámica para fomentar el trabajo en equipo, conseguir una meta laboral, resolver un problema entre varias personas, o inventar un método particular de trabajo que dinamizase una situación o área. 

Este tipo de cosas lo hacían profesionales que no estaban formados específicamente, pero su perfil podía ajustarse a falta de una persona que se dedicara a eso: técnicos de recursos humanos o empleados que se formaban en cursos breves sobre técnicas puntuales. Así que surgió esta profesión para ocupar ese lugar formativo.

Por el movimiento de la vida occidental, esas características y dificultades del entorno laboral han pasado directamente a personas que viven en ese entorno, pero también al educativo y otros.  

Es lógico. Si tienes un entorno laboral que acelera y crece hasta limites insospechados y que requiere demasiado de ti al final lo pagas tú: no tienes tiempo y te exigen demasiado. Si lo sufres tu -estrés, irritabilidad, ansiedad-, lo notan y sufren personas cercanas que terminan por ser afectadas. Y si esto ocurre en cada persona del mundo se extrapola a la educación y otras áreas sociales.

Han aumentado y aparecido así diferentes problemas: ansiedad, depresión -top 5 de enfermedades mundiales-, estrés, burning, etc. que o ya estaban o han surgido en estas últimas décadas. Y de una forma sibilina y relajada, el coaching ha invadido un campo que no le corresponde porque algunos han visto el negocio, con la aplicación de métodos que no tienen ningún tipo de fundamentación ni control detrás.

Algunos directamente son personas que deciden crear una marca y venderse como coach o asesor para mejorar las vidas de la gente.

1 - Pautas para distinguir un psicólogo de un charlatán

Hemos pasado de profesionales que estaban quizás dando un curso de trabajo en equipo, sin abordar cuestiones personales en una empresa – perfecto -, a ciertas personas que ofrecen terapias en las propias empresas o co-workings, crean sus propios negocios y  ofrecen servicios de asesoramiento personal externos. Es importante aclarar que los estudios de psicología de todo el mundo confirman que los trastornos no tienen su origen en el incumplimiento de tus sueños o metas, ni tampoco su solución, por mucho que las páginas webs de estos tipos lo aseguren.

Metiéndome en su jerga, el mayor estudio longitudinal sobre la felicidad dirigido por George Valliant, sitúa como variable más importante la «experiencia de amar y sentirse amado» como base. No el cumplimiento de objetivos y metas. No el rendimiento. No el éxito. No la popularidad. No el método.

startup 594090 640 - Pautas para distinguir un psicólogo de un charlatán

Siguiendo ese campo, nos encontramos un cambio que va de cursos sobre pautas para comunicar en público que luego se han transformado progresivamente en  asesoramientos en ansiedad social. Técnicas de ventilación emocional para momentos puntuales  de estrés en el trabajo, que ahora son cursos de gestión y control de tus emociones. Y poco a poco están metiendo la cabeza en lugares que no les compete.

La formación de un coach -no de un psicólogo que luego ha estudiado coaching, repito -puede ser aleatoria: va desde un cursillo de tres semanas- cuya duración nunca específican las webs de venta de estos a los que señalo ahora-, a una batería de diferentes cursos y masters sobre marketing, coaching y demás. Muchas veces se denominan con palabras como “inteligencia emocional” “gestión de las emociones” “liderazgo y emprendimiento” «coaching emocional» etc.   En España existe una asociación de certíficado de formación de coaching que no está regulada por sanidad.

Pero eso no es psicología

Seguramente algunos se salven, por eso hay psicólogos que buscan a veces especializarse en coaching, pero en general podemos hablar así. Estos cursos, son totalmente ajenos a la investigación y la formación reglada y oficial de salud mental en España que está centrada en Psicología, Psiquiatría y Trabajo Social principalmente.

Para que no quede en palabras vanas, pon “coach” en Instagram, metete en los diez primeros perfiles y fíjate en su web o biografía en su formación.

Sinceramente creo que muchos compañeros se forman en coaching, porque un psicólogo tiene que comer también. Y lamentablemente como dije antes, en la sociedad actual los conceptos escritos en inglés a menudo parten con ventaja en ventas y publicidad.  Así que a veces uno tiene que hacerse un par de cursos para anunciar que a parte de terapia, que suena a sufrimiento  locos, también hago coaching, que suena a que la vida futura va a ser la hostia

Respecto a la veracidad de las técnicas de coaching, una prueba clave es ver como cada coach que se excede en sus competencias, tiene en su web frases como “con mi método” y la venta de un producto “pack, curso o taller». Pocas sesiones, mucho dinero y resultados inmediatos; básicamente.  Suelen ser métodos realmente creados por ellos como podría hacer cualquier ciudadano, para dar soluciones a infinidad de problemas asumiendo previamente que saben lo que vive esa persona y que pueden garantizar resultados en 3 o 4 sesiones más allá de que esa persona haya intentado suicidarse, o haya perdido a un hijo.

Mi pregunta es, ¿qué diferencia entonces el método de un coach de los consejos de un amigo con experiencias parecidas o un curso de unas semanas contratado por internet?

Ninguna, solo que tu amigo sabe que tiene un limite en el que te puede ayudar, y este tipo de personas ni se lo plantean, o les da igual.

wellness 285590 640 - Pautas para distinguir un psicólogo de un charlatán

2.3. Pseudoterapias: ese grupo que estafa abiertamente

Pero al menos, estás personas – o un porcentaje de ellas voy a decir – tienen ciertas nociones básicas sobre ciertas áreas básicas de la cognición, comportamiento o mundo emocional de las personas. Aunque esto no les exime de la obligación de salirse de este campo de intervención. Algunos incluso trabajan sabiendo sus limitaciones y acotando su intervención donde les corresponde y eso es perfecto.

El problema es que si bien en psicología, para ser terapeuta tienes que tener un grado – 4 años – y un máster habilitante – 2 años – o una licenciatura antigua de 5 años para poder ejercer, un intruso de los que hablamos no tiene ninguna limitación ni control.

Coaching es una formación no regulada, y por lo tanto no hay GARANTÍAS de que esa formación sea válida, fiable o útil para una persona. Tampoco de que sanidad controle que el método que utiliza sea realmente efectivo.

De esta forma es habitual que si exploramos internet aparezcan cientos de supuestos coach – donde casualmente no se informa de cual es su formación– que terminan siendo cualquier otra profesión como profesor, periodistas,  biólogos, expertos en marketing, ingenieros y otro tipo de trabajos que si bien merecen todo el respeto del mundo, no pueden entrar en la salud mental de una persona por el simple hecho de haber hecho un par de cursos.

En este artículo me he contenido de poner nombres, porque creo que sería injusto señalar a un puñado siendo todos los que son, pero puedes simplemente poner la palabra “instructor de seducción” en Google y disfrutar. Empresas que al final tratan problemas más profundos de personas que luego ven afectada el área sexual o sentimental de su vida. Tan solo Egoland -empresa de la que fui becario unos meses-  aparece como empresa formada por psicólogos y sexólogos. 

Además tenemos esas pseudoterapias – palabra que odio porque contiene terapia cuando no tiene nada que ver – como el reiki o la homeopatía que se ofrecen en establecimientos con nombres del tipo Namasté., cursos para curar la homosexualidad de la Iglesia y otras instituciones y demás sucedáneos lamentables que actualmente están en activo en España.

No voy a dedicarles siquiera tiempo por una cuestión simple. Chupar una piedra no te cura la fiebre ¿no?,

Pues este tipo de cosas tienen el mismo fundamento. Quién quiera asistir aún así, no será porque no le estamos dando alternativas fiables y fundamentadas.

3. La guerra por las redes sociales e internet

Entendidas las dos vertientes: profesionales capacitados e intrusos, llegamos al espacio habitual donde las personas están recibiendo proposiciones de ser ayudados.

Para eso es importante hacer un abordaje simple y entender que a día de hoy la venta de productos y servicios se mueve por dos canales: buscadores como Google, y redes sociales como Facebook o Instagram.

La competencia es tan grande que la actividad de un perfil profesional tiene que ser constante -varias publicaciones diarias o semanales- y ya no vale con simplemente hacer unas tarjetas o una web estática. Ahora hay que hacer un blog que cree contenido habitual; un perfil de Instagram, Facebook o Youtube con post, directos y videoblogs. Y hay que compartir contenido una y otra vez para “crear valor” “ganar seguidores” o «posicionarse en Google» y convertir todo esto en clientes, porque al fin y al cabo cada persona tiene que comer.

Entonces, creo que muchos compañeros asentirán -en la 3 o 4- si digo que el papel habitual de un psicólogo tiene cuatro alternativas:

  1. Trabajas en el sistema público
  2. Perteneces a una clínica que gestiona la publicidad
  3. Contratas a una empresa de redes sociales y marketing, que te lleva un contenido que no comprenden
  4. Con las herramientas que vas encontrando te lo montas como puedes para gestionarlo tu.

En el tercer caso, esa empresa va a publicar lo que entienda por psicología y muy probablemente sean frases motivadoras, infografías básicas y mensajes de ánimo.  Lógicamente ese contenido no tendrá mucho que ver con psicología, porque no lo crea ni lo publica alguien que conoce esa área del conocimiento.

En el cuarto caso surge una situación peculiar.

  1. Tengo que hacer 5 o 6 publicaciones semanales como mínimo para que se me vea en internet, y ganar seguidores para captar clientes porque acabo de abrir o empezar en una clínica alquilado.
  2. Creo unas cuantas publicaciones interesantes con lo que conozco, empleando mucho tiempo en dominar herramientas que no conozco etc.
  3. Me doy cuenta de que no tengo tiempo ni vida entre estar actualizado en últimas investigaciones, trabajar, mi vida cotidiana y ADEMÁS manejar las redes sociales creando yo mis propias imágenes o videos para seguir el ritmo del mundo virtual.
  4. Me veo en la decisión de dejar de publicar a menudo y no conseguir clientes o empezar a publicar contenido aunque no tenga nada que ver con la psicología seria.

music 3507317 640 - Pautas para distinguir un psicólogo de un charlatán

Llegados a este punto, en las redes sociales un coach – por resumir las personas de las que hemos hablado – tiene más fácil crear ese contenido por una cuestión: no necesita preocuparse de que lo que dice está avalado por la investigación y es real, fundamentalmente puede publicar ideas propias, de otro blog aunque no sepa si es información contrastada, etc. Eso facilita mucho la tareas de seguir el ritmo de internet, de crear una web que equilibre la  publicidad con la ética profesional etc.

Y ante un estado que no regula por ley los requisitos de cualquier profesional para ejercer la terapia, este tipo de personas se sitúan en cabeza a nivel publicitario especialmente de cara a personas que no tienen la información o capacidad de diferenciar qué profesional va ayudarles realmente.

3.1. ¿Por qué sucede todo esto?

Básicamente en España sanidad regula el papel de los psicólogos como sanitarios desde 2011. Tenemos que tener o bien una oposición aprobada para el ámbito de salud pública, o un máster habilitante -máster en psicología general sanitaria- sin el cual aún teniendo la carrera no puedes hacer terapia privada.

Una vez cumples estos dos últimos, en la clínica privada necesitas tener un registro sanitario y una regulación de protección de datos. Esto es, documentación y canales que garanticen la privacidad de los datos de las personas que acuden a consulta y una estructura en tu clínica que cumpla requisitos como acceso para personas con necesidades especiales, seguridad para las historias clínicas, extintores, medidas, baños donde pueda desplazarse una silla de ruedas etc.

¿Qué necesita un coach o una de esas personas que dicen serlo para trabajar? Ninguna de estas. Hay un vacío legal que les permite hacerlo sin ser investigados. Facturan como formadores en vez de sanitarios, y realizan funciones para los que no están legalmente capacitados ni habilitados a través de una grieta en el sistema legal y sanitario. 

¿Quiere decir eso que en la práctica están intentando hacer terapia sin los conocimientos y métodos de la terapia? Si. ¿Quiere decir que además de hacer eso se van de rositas? Si. ¿Quiere decir que esa persona me está tratando en base a como él decide utilizar técnicas que no se ha comprobado funcionen para mi? Si.

3.2. Qué puede hacer la psicología para ayudar

Lo habitual es que el Colegio de Psicólogos intente emitir cartas y quejas a las altas elites del gobierno para buscar la regulación – lo cual ha conseguido algunos avances -. Escuchar a compañeros quejarnos entre nosotros. Reclamarlo en nuestras webs con artículos donde comentamos estas diferencias y nos quedamos ahí. Para mi creo que hay una cosa más importante.

Educar. No en el sentido pedante de que sabemos más que los demás, sino explicar con artículos como este a las personas cuál es el panorama -con investigación y datos reales-, y qué profesiones tienen un conocimiento contrastado y comprobado para ayudar, y cuáles trabajan con invenciones sin investigación con el riesgo evidente de agravar y cronificar problemas.

restaurant 1807617 640 - Pautas para distinguir un psicólogo de un charlatán

Antes hablábamos de seducción. Es habitual en ese mundo encontrar personas que no paran de coleccionar talleres que les prometen “solucionar sus problemas” en unas horas o días. Resulta paradójico que una persona en un momento puntual haya asistido a 10 o 15 talleres cuando en teoría todos venden soluciones definitivas.

O personas que asisten una y otra vez a cursos de gestión de la ansiedad y un año después siguen en las mismas, aunque hayan tenido momentos concretos de alivio.

Así pues voy a sintetizar algunas pautas que en mi opinión van a fundamentar acceder a una ayuda adecuada en el sector privado de salud mental.

 

4. Consejos para elegir un profesional de la salud mental

Elegir a un profesional de salud adecuado: bien sea un psicólogo o un psiquiatra, dependiendo de tu caso concreto, va a asegurarte algunas cosas. 

Por un lado, un proceso de evaluación apropiado. ¿Qué quiere decir esto? Que antes de intervenir vamos a comprobar qué te ocurre con pruebas psicométricas, entrevista y pruebas proyectivas. Una vez hecho esto, el profesional no solo tendrá su intuición de que te ocurre sino herramientas que se ha comprobado que son fiables, que le indiquen si va en buena linea o estaba equivocado.

Solo entonces se iniciara un proceso terapéutico, apoyado en protocolos y enfoques terapéuticos, pero con la flexibilidad suficiente para adaptarse a tu caso concreto que puede estar abarcando más de una sintomatología o cuadro clínico.

Por lo tanto en vez de intervenir con mi método, o simplemente «lo que creo que te pasa», lo hacen después de una evaluación apropiada con técnicas para las que les han preparado a usar durante al menos 6 años de formación.

Una vez dicho esto, ¿cómo podemos filtrar si estamos con un profesional adecuado o con alguien que está ofreciendo un servicio que no puede garantizar?

1. Comprueba los titulos del supuesto profesional.

Los titulos OBLIGATORIOS en la clínica privada son el grado o la licenciatura en psicología. Si tiene el grado necesita tener también el máster en psicología general sanitaria OBLIGATORIAMENTE.

2. Un psicólogo debe estar colegiado

Tiene que tener en sus tarjetas, web o despacho el número de colegiado de forma visible.

3. Su especialización –  no cursos aislados – debe basarse en áreas de psicología

Terapia cognitivo-conductual, terapia cognitiva, terapia sistémica, terapia de aceptación y compromiso, terapia psicodinámica, terapia humanista etc poseen herramientas concretas para especializarse.

Esas herramientas no suelen tener nombres muy comerciales, sino más bien técnicos. Pero un buen habito es buscar información sobre esas especializaciones para ver si realmente pertenecen a este campo o no.

Matiz: La terapia gestalt tiene una grieta en su formación. Una persona que no es psicóloga puede ser formarse y ser «terapeuta gestalt». Eso no es un psicólogo. Un psicólogo que se especializa en terapia gestalt si lo es.

4. En el caso de ir al despacho o local debe tener sus títulos en un lugar visible por ley

Tienes derecho legal a comprobar sus titulos. Sanidad no permite abrir una consulta sin ese requisito – puede tenerlos en el despacho o la sala de espera-. Cualquier psicólogo estará encantado y dispuesto de enseñartelos porque sabe que tiene obligación.

5. Una persona sin el grado o licenciatura en psicología no es psicólogo.

No hay forma en que te lo vendan, no te lo creas. Tener diez cursos de “Inteligencia emocional” «liderazgo» o «coaching terapéutico» no te hace psicólogo, no hay garantías de que ese curso lo de alguien capacitado o tenga un contenido veraz.

Básicamente son cursos donde el nombre que se les pongan no está vigilado, así que la palabra terapia puede aparecer donde les dé la gana. Por lo tanto no puede ejercer gestión de la salud mental con garantías.

6. En España «se puede» hacer cosas como “asesoramiento psicológico” “counselling” etc. sin ser psicólogo.

Es un problema de nomenclaturas por ese vacío legal que deja la falta de regulación. Por eso es importante aclarar si la persona tiene la formación adecuada, fundamentalmente para recibir una ayuda que garantice tu mejora o la de tu ser querido, ya que las leyes todavía no lo hacen. Un psicólogo se anuncia como tal: quizás psicólogo general sanitario, o alguna derivación con la palabra.

Es importante porque uno puede fiarse al ver palabras con la raíz similar, o con nombres habituales en libros de autoayuda o psicología clásica americana.

Aclarar que pese a ser actividades con similitudes como juntar a dos personas en un despacho, y hablar sobre emociones o temas relacionados, esto sigue sin ser psicología regulada en el entorno nacional. Los métodos aplicados no puede garantizarse que sean los avalados por la investigación en psicología

7. Un coach, asesor, mentor etc no es un psicólogo

Hay más de 4000 palabras explicando esta afirmación. Lo pongo por si has decidido saltar hasta aquí.

8. Tienes derecho como persona a recibir y dejar un tratamiento cuando quieras

De hecho deben informarte de esto y otras condiciones del tratamiento en lo que se denomina consentimiento informado.

Estas condiciones van desde cómo se protege tu historía clínica, que tipos de terapias hay disponibles y cuál van a aplicar contigo o cuales son tus derechos y deberes como «paciente». Es absolutamente obligatorio pasar este documento y debe pasarlo el profesional que te atiende.

9. Consulta con otros profesionales médicos de salud pública para que te asesoren o recomienden

Quizás es un método poco ortodoxo, pero es tan habitual que muchos pacientes hayan pasado primero por un tratamiento médico o psiquiátrico, que esos mismos profesionales pueden recomendarte un colega psicólogo ayudándote a saltar por encima de publicidad engañosa

10. Llama a más de un profesional si tienes dudas

Parece una tontería pero muchos de los que se han desengañado de estos charlatanes, han necesitado dos o tres decepciones o malos momentos para darse cuenta. Simplemente en la primera llamada uno puede notar diferencias entre quién está planteando un tratamiento psicológico, con una evaluación previa y quién está vendiendo soluciones desde el minuto uno sin conocer el caso.

Solo consiguiendo pensamiento crítico en la población general, podremos luchar contra un fenómeno social que hay que aceptar como lo que es, algo que esta ocurriendo. Debemos mantener una lucha y debate en internet y otros canales, pero es prioritario hacer llegar información veraz a las personas para que puedan decidir con todos los datos.

Es lo mismo que se hace con las orientaciones sexuales, el acoso escolar, el acoso laboral, etc a dia de hoy. Damos información, ayudamos a saber qué se puede hacer, qué es injusto, qué es ilegal, y en última instancia son las personas quienes deciden qué hacer. Es lo mismo que debería hacerse en política para permitir que la gente vote unas propuestas y no un compendio de juegos emocionales y persuasivos.

En este caso, nuestro papel es ese. Enseñar la realidad a las personas, para que con esos datos puedan decidir si confiar en un profesional con una capacidad comprobada y oficial de hacer su trabajo, o a personas que “dicen” tener un método infalible.

Webgrafía sin enlace a lo largo del artículo

Los psicólogos son profesionales sanitarios

Revisión de terapias validadas en España

Situación de la psicología en España

Psicólogos deben darse de alta en el sistema sanitario

Compartir
Artículo anteriorAprende psicología – 4 libros para ti
Fernando Díez Serrano
Psicólogo general sanitario y fundador de Psicorockgía. He sido ponente en TEDxCalledelacompañia y he colaborado con empresas como Psiky, Egoland o Psicología y Comunicación. Actualmente ejerzo de psicólogo en Clínica Centro Estación en Ávila. La clave para dar sentido a la vida está en el arte, está en la música.