¿Cómo mejorar la comunicación en pareja?

0
742

En esta entrada aprenderemos cómo mejorar nuestra comunicación en pareja, la cual se sabe que influye sobre la relación. Explicitaremos consejos y ejemplos prácticos para ponernos manos a la obra. Vamos con una banda española:

La expresión de las emociones –por desgracia- no se enseña en la escuela. La aprendemos viendo a nuestros padres, hermanos y amigos y vamos poniéndola en práctica. Mediante ensayo y error, repetimos aquello que ha funcionado para conseguir lo que queríamos y desechamos aquello que no. ¿Qué ocurre entonces? Que pueden permanecer en nosotros formas de comunicación que funcionan para obtener un objetivo, pero no son útiles para otras cosas.

Imaginemos que en una pareja, uno de los miembros está molesto porque el otro no ha ordenado la cocina mientras él/ella estaba ausente. Otras veces, lo que le ha funcionado es utilizar la ironía mezclada con una crítica global, por ejemplo: “uy, la cocina está limpísima, ¿eh? Manda narices, siempre lo dejas todo tirado…”. Cuando decimos “ha funcionado”, quiere decir que esa forma de comunicación puede servir para que la persona limpie la cocina, pero se sentirá mal mientas lo hace porque recuerda las palabras de su pareja, las cuales le han hecho daño.

¿Qué bloquea una comunicación eficaz?

Antes de cambiar algo, tendremos que saber qué es lo que estamos haciendo mal. A veces las interacciones negativas pasan desapercibidas y se va dejando que se acumulen: permitimos así que se deteriore poco a poco la relación. A continuación, explicitamos cuáles son las formas de comunicación que no le hacen ningún bien a nuestra relación de pareja con el ejemplo de limpiar la cocina (Liberman, Wheeler, de Visser, Kuehnel y Kuehnel, 1987):

  • Orden: “¡limpia la cocina!”
  • Amenaza: “como no limpies la cocina, no voy a volver a limpiar nada.”
  • Juicio moral: “lo más normal es que la cocina esté limpia cuando llego”
  • Soluciones: “¿por qué no has limpiado cuando descansabas de hacer los informes?”
  • Críticas globales: “nunca haces lo que te pido”.
  • Tranquilizaciones: “¿no ves que te sentirías mejor si hubieras limpiado la cocina?”
  • Ridiculización: “¿cómo puedes ser tan vago?”
  • Interpretación: “parece que lo haces para tocarme las narices”
  • Interrogación: “¿me explicas por qué no has limpiado?”
  • Retirada: “paso de este tema, me voy a dormir.”

Acciones concretas para mejorar:

Sin darnos cuenta, todos los humanos, al comunicarnos, desplegamos los siguientes comportamientos: recibimos el mensaje, lo procesamos y enviamos un mensaje de vuelta. ¿En qué consiste concretamente cada uno de estos comportamientos y qué podemos hacer para mejorar nuestras interacciones con cada uno de ellos?:

  1. Recibimos del mensaje: escuchamos el mensaje e intentamos determinar cómo se siente la otra persona y qué pretende con él. Muchas veces y sin darnos cuenta, lo que hacemos es inferir que la persona se siente de determinada forma y quiere conseguir X cosa: a veces ocurre que no es así, e iniciamos una escalada de conflictos que “no viene a cuento”. Por ejemplo, ante un cumplido de nuestra pareja: “qué guapo estás hoy”, respondemos: “¿quieres decir que no estoy guapo otros días?”.

¿Qué podemos hacer?

Uno de los pasos más importantes para comunicarnos es escuchar. Por eso, es interesante practicar un ejercicio con nuestra pareja para evitar las interpretaciones de las que antes hablábamos. Para ello, nos entrenaremos en escucha activa repitiendo lo que el otro nos dice. Así podremos tener una idea común de lo que estamos compartiendo: “oigo que dices…” “¿Es esto lo que quieres decirme?” “¿Se me olvida algo?”. El objetivo es que lo que un miembro de la pareja quiere decir y lo que el otro miembro ha percibido sean la misma idea.

11839933913 a2c7452d45 b - ¿Cómo mejorar la comunicación en pareja?Si somos nosotros los que emitimos el mensaje, también podemos evitar interpretaciones erróneas explicitando la conducta concreta de la otra persona, los sentimientos que despierta y, si es necesario, podemos realizar una petición para mejorar la situación. Estos tres pasos pueden utilizarse para expresar sentimientos positivos, negativos, o para pedir algo que nos gustaría.

Por ejemplo, una forma ideal de hacer saber a nuestra pareja que algo nos ha gustado sería la siguiente: “Me gusta cuando haces… porque me siento…” “Haces que me sienta bien cuando tú…”. Muchas veces creemos que la otra persona sabe que nos ha gustado por la cara que hemos puesto o porque nos conoce, pero nunca está de más explicitarlo.

Una forma óptima de expresar algo que nos ha molestado sería: “Me ha molestado que no hayas limpiado la cocina hoy porque era tu turno, ha hecho que sienta que solo yo cumplo lo que acordamos. Me sentiría mejor si cumplieras las tareas que hemos establecido.”

Para pedir algo de una forma asertiva podemos utilizar los siguientes comienzos de frase: “Me gustaría que…”, “es muy importante para mí que…”, “agradecería que…”. “Me gustaría que limpiaras la cocina hoy porque llegaré más tarde”.

  1. Procesamos: situamos el mensaje dentro del contexto en el que estamos y pensamos qué responder,sopesando inconscientemente las consecuencias de esas respuestas.

¿Qué podemos hacer?

No solemos pararnos a pensar en todas las consecuencias de cada posible respuesta: o bien nos aventuramos a decir lo primero que nos ocurre o solo buscamos nuestro bienestar. En el ejemplo anterior podemos estar centrándonos en las consecuencias positivas que tendría para mí que la persona nos dijera “qué guapo estás siempre” pero no en las consecuencias negativas que puede tener nuestra respuesta ante un cumplido de nuestra pareja. Por tanto, trabajemos nuestros pensamientos antes de emitir una respuesta y repasemos las consecuencias que podría tener una u otra.

  1. Devolvemos el mensaje: a veces, no controlamos el tono de nuestras respuestas ni lo que decimos y elegimos uno u otro en función de nuestras interpretaciones previas.

¿Qué podemos hacer?

Cambiando las interpretaciones, cambiará el tono y el contenido. Cuando esto no resulta suficiente, debemos dedicarle más trabajo: podemos ensayar a decir mensajes con un tono de voz neutral, ya que puede haberse automatizado el tono negativo. Debemos esforzarnos, si queremos mejorar, en prestar atención a nuestra expresión facial, gestos, postura…

Estos consejos pueden servir para mejorar la comunicación en nuestra relación de pareja o de cualquier otro tipo de relación. ¿Por qué no empezar ya?

Liberman, R.P., Wheeler, E.G., L.A.J.M., de Visser, Kuehnel, J. y Kuehnel, J. (1987) Manual de terapia de pareja (9a ed.) Bilbao: Desclée De Brouwer.

Artículo anteriorCuando estamos frente a un público
Artículo siguienteLos trastornos de la conducta alimentaria en Internet.
Soy psicóloga sanitaria en Aumenta, proporcionando tratamiento psicológico a población infantil, juvenil y adulta. He trabajado como psicóloga social en Fundación Tomillo y poseo amplia formación práctica en diferentes entidades. Soy Graduada en Psicología por la Universidad de Salamanca y Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Poseo mi propio modo de trabajar, basándome principalmente en las corrientes cognitivo-conductual y sistémica, cautivada por una máxima: "conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana". Carl Jung.