Los mitos sobre la infidelidad

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Abrimos con este artículo una serie que tendrá a la infidelidad como protagonista. En esta entrada conoceremos qué entiende la sociedad por infidelidad y nos adentraremos en aquellas creencias o mitos relacionados con la misma, que tienen un efecto negativo sobre las relaciones y se dan por válidos pero no lo son. ¿Empezamos con Muse?

Una infidelidad se produce cuando la pareja ha mantenido o mantiene contactos sexuales con otra persona fuera de la propia relación. Por tanto, ser fiel es renunciar a abrir otras posibilidades fuera de la pareja. Como ya comentamos en otra entrada  –creencias irracionales en pareja II– , nos pueden atraer otras personas aun si mantenemos una relación afectiva seria. Sin embargo, por una serie de motivos, elijo mantener contactos sexuales únicamente con mi pareja.

A lo largo de nuestra vida y al igual que ocurre con creencias de otra naturaleza, hemos ido interiorizando información sobre la infidelidad que hemos absorbido del ambiente como esponjas. Aceptamos estas creencias y las consideramos válidas, probablemente sin habernos parado a pensar en lo que tienen de cierto. Estos mitos relacionados con la infidelidad tienen un efecto negativo, por lo que a continuación los explicitamos y desmentimos:

sunset couple - Los mitos sobre la infidelidad

  1. Ser infiel es algo natural: es irremediable y nos puede pasar a todos.

 Suele ser una excusa utilizada por las personas que han cometido una infidelidad para disminuir su responsabilidad o culpa. Para bien o para mal, todos sabemos que somos personas y no animales: tenemos la capacidad de tomar decisiones, sopesando los pros y los contras de las mismas.

Por supuesto, la fidelidad está más relacionada con lo que hacemos que con lo que estamos inclinados a hacer. Formando parte de una pareja, a lo largo de nuestra relación, seguramente se nos presenten muchas ocasiones para ser infieles: todo dependerá de nuestra actitud y nuestras decisiones.

  1. La infidelidad puede ser positiva en relaciones que están estancadas.

Las relaciones fuera de la pareja estable  o matrimonio son peligrosas y muy dañinas. Producen muchísimo sufrimiento que irremediablemente dan lugar a un tiempo y trabajo posterior dedicado a volver a construir cosas que ya estaban construidas en la pareja. De hecho, muchas parejas no sobreviven al daño que producen.

  1. Si una persona es infiel significa que no quiere a su pareja.

No podemos establecer esta relación. Muchas veces las infidelidades se dan en relaciones estables y satisfactorias. Aunque analizaremos más a fondo por qué llegamos a ser infieles en entradas posteriores, podemos hacer un resumen rápido: lo que suele ocurrir es que la experiencia se convierte en atractiva porque intervienen en ella la intensidad, la novedad y la furtividad de la vivencia: vamos, que todo es muy pasional, es nuevo para nosotros  y está prohibido. Y ya sabemos lo que pasa con lo prohibido…

Esta información no debería ser utilizada como excusa para explicar una infidelidad cometida: todo lo contrario, podría servirnos para entender por qué nos sentimos de determinada forma, no idealizar la relación “clandestina” y parar a tiempo.

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  1. El amante suele ser más atractivo que la pareja.

En las relaciones fuera de la pareja el sexo tiene un gran atractivo, pero muchas veces lo que se busca es el cambio, la novedad, la amistad o la implicación. Cuando hablamos de infidelidad, todos nos ponemos a pensar en Scarlett Johansson en Match Point, pero no es así en todos los casos (además del hecho de que la belleza es subjetiva). Probemos a pensar en ejemplos de nuestro entorno en los que no se cumple esta creencia: ¿verdad que no es difícil encontrarlos?

  1. La infidelidad es en parte responsabilidad de la pareja porque ha descuidado la relación y ha provocado que se busque fuera lo que no se encuentra dentro.

De nuevo puede utilizarse para disminuir el sentimiento de culpa. Sea como sea la relación de pareja que se mantenga, es importante que tengamos en mente que nadie comete una infidelidad sin querer.

Si bien es cierto que los problemas que pueda estar atravesando la relación sí pueden influir, en ningún caso es la otra persona la culpable de la infidelidad. En todo caso, tendrá su responsabilidad sobre los problemas. Estos deben solucionarse mediante otras vías: una aventura solo complicará más las cosas si lo que queremos es mantener nuestra relación.

  1. Lo mejor tras descubrir una infidelidad es comportarse como si no hubiera pasado nada.

Aunque a priori podemos pensar que esta creencia ni siquiera se nos pasaría por la cabeza, es más común de lo que creemos. Actuando como si nada estamos evitando los conflictos y el enfrentamiento al coste de saber lo que ocurre. La consecuencia, lejos del mantenimiento de la relación, suele ser el alejamiento de los miembros de la pareja.

Si hemos tomado la decisión de perdonar una infidelidad y queremos continuar con nuestra relación, esta no es la mejor manera de hacerlo: lo óptimo es hablarlo, cortar la situación que se está dando fuera de la pareja y trabajar sobre los aspectos que no funcionan.

Chilling by the Beach (6905759427) - Los mitos sobre la infidelidad

  1. Las relaciones y matrimonios no se sobreponen a la infidelidad.

La infidelidad suele provocar una crisis muy difícil de manejar en la relación. Hay parejas que, tras conocer la infidelidad de un miembro y como hemos explicado previamente, cortan la situación y se ponen manos a la obra con aspectos débiles de la relación, manteniendo su vínculo.

  1. Si alguien es infiel una vez, lo será varias.

Como ya comentamos en Creencias irracionales en pareja II con asuntos más generales (hacer daño de diferentes formas, no solo mediante la infidelidad) el hecho de haber sido infiel una vez no aumenta por sí mismo el riesgo de que vaya a suceder una segunda vez. Lo mismo ocurre al contrario: el hecho de que mi pareja nunca haya sido infiel previamente no reduce por sí mismo el riesgo de que no lo vaya a ser ahora.

  1. Revelar la infidelidad es proteger a mi pareja.

Es importante que nos quede claro que, si queremos revelar a nuestra pareja que hemos sido infieles porque nos sentimos culpables, no la estamos protegiendo a ella sino a nosotros mismos: sin darnos cuenta, ponemos sobre ella una carga y nos la quitamos a nosotros de encima. Sabiendo esto, debemos decidir si ser sinceros o no en función del objetivo a perseguir y del mal que pueda causar. Por supuesto, dependerá del caso concreto, de las circunstancias y de los acuerdos que existan en la pareja.

Y hasta aquí nuestro artículo, esperamos veros muy pronto en próximas entregas y mientras tanto no os olvidéis de seguir profundizando en vuestro conocimiento y de escuchar mucho rock and roll.

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Soy psicóloga sanitaria en Aumenta, proporcionando tratamiento psicológico a población infantil, juvenil y adulta. He trabajado como psicóloga social en Fundación Tomillo y poseo amplia formación práctica en diferentes entidades. Soy Graduada en Psicología por la Universidad de Salamanca y Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Poseo mi propio modo de trabajar, basándome principalmente en las corrientes cognitivo-conductual y sistémica, cautivada por una máxima: "conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana". Carl Jung.