La revolución sexual

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Cuentan las malas lenguas que los psicólogos están locos… También dicen y cuentan que los profesionales de la sexología han llegado hasta aquí para causar el caos de la perversión en la sociedad. Puede que sea cierto… o puede que no. Os invito a que, a través de los próximos artículos acerca de la cuestión sexual, podáis reflexionar sobre estas duras declaraciones. En cualquier caso, he de presentarme, no sin antes ofreceros un poquito de ritmo rock & roll. En 3, 2, 1…

Mi nombre es Laura López y, no sé si por suerte o por desgracia, la vida me ha llevado a formarme en estos dos campos tan interesantes como peliagudos.

¿Por qué elegí la Sexología Sustantiva? Seguramente sea más acertado decir que la sexología me eligió a mí. Más allá de mi parte vocacional, considero el respeto y la cercanía ingredientes imprescindibles para poder trabajar en este ámbito.

Aviso a navegantes

Puede que, a partir de ahora, y a lo largo de esta línea de artículos sexológicos, tengáis que leer palabras consideradas burdas o malsonantes y que no estimamos apropiadas para textos profesionales. Sin embargo, la mayoría de estas palabras asoman por nuestra boca, al menos, un par de veces al día. Así es… desgraciadamente, el sexo no es algo que mimemos ni protejamos en nuestro quehacer diario. Todo lo contrario. No nos damos cuenta del continuo maltrato que recae sobre esta ciencia y del daño que nos estamos haciendo a nosotros mismos. Pero no vamos a ponernos negativistas, pues el objetivo de estos artículos será descubrir y promover lo bueno del sexo.

En primer lugar, me gustaría presentaros a la Sexología Sustantiva. ¿Por qué no “Sexología” a secas? Digamos que, hasta hace pocos años, la Sexología “a secas” se ha encargado de promocionar una educación sexual a través de dibujos y esquemas sobre anatomía genital y lecciones sobre cómo prevenir las famosas “Enfermedades de Transmisión Sexual” que tanto malestar mental nos causan. Así mismo, la Sexología Sustantiva (con nombre y apellido) tiene como misión sustantivizar al sexo. ¿Qué significa esto? La explicación más sencilla es que el Sexo NO sólo está dentro de la cama.

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Casi todo el mundo cree que el único fin de los sexólogos es sanar las enfermedades genitales, así como los problemas que surgen dentro de la alcoba. Más concretamente, para el mundo somos “follólogos”. Se espera de nosotros todo tipo de remedios mágicos para curar “Trastornos Sexuales” que resultan peligrosos y contraproducentes para conseguir una increíble y placentera relación coital.

¡Ah! Y no sólo eso… También dicen por ahí que los sexólogos y las sexólogas guardamos todos los secretos para hacer temblar a nuestra pareja (en el caso de tenerla) debajo de las sábanas. Vamos, que somos unas máquinas “sexuales”. Pero tengo una mala noticia que daros… Todos esos secretos no existen. Tampoco somos unas máquinas fornicadoras. Lo que si ofrecemos es ayuda y consejo.

Sin embargo, esto es sólo una pequeñísima parte dentro de nuestra labor profesional. Es más, uno de nuestros objetivos es llegar al Sexo con una mirada más limpia y no buscar trastornos donde no los hay. No queremos asustar a la gente con posibles riesgos de embarazo (que los hay), ni con terribles úlceras genitales que pueden quitarnos la vida (que podría haberlas, aunque estemos muy lejos de ello).

Lo que pretendemos conseguir es dignificar al Sexo. Y, os preguntaréis… ¿por qué Sexo con mayúscula? Ahí está la clave. Estamos cansados de que el “sexo” se utilice como algo secundario, algo que no tiene demasiado peso. Queremos que el Sexo deje de usarse como adjetivo (salud sexual, abusos sexuales, enfermedad sexual, disfunciones sexuales, etc.) y pase a formar parte de la primera división. Sabemos lo que significa Salud, Enfermedad o Abuso. Pero si preguntamos a la gente el significado de la palabra “sexual”, seguramente la respuesta que obtengamos sea “lo que está relacionado con el sexo”. Y, queridos lectores y lectoras… ¿Qué es el Sexo?

No os preocupéis. Iremos despejando este gran interrogante poco a poco.

Sin ir más lejos, al escribir la palabra “sexo” en vuestro buscador de internet, podéis encontraros con estas imágenes:

 

Artículolaura - La revolución sexual

Unas fotografías bastante explícitas que sólo destacan el sexo que se hace. Es decir, la práctica erótica dentro de la cama. Hoy en día, las personas reducimos el sexo a eso… El sexo es “follar” y ya.

No obstante, el Sexo no es solo placer y genitales. Si nos paramos a pensar en la palabra “sexo”, nos daremos cuenta de que abarca mucho más que eso. El Sexo son palabras, definiciones, significados, pensamientos, conductas, prácticas, contacto, erótica. El Sexo son hombres, mujeres, adolescentes, hormonas, enamoramiento, desvinculación… Crisis, broncas, hacer las paces, “echar un polvo” y un largo etcétera.

La ciencia del sexo

El Sexo del siglo XXI pretende ser una ciencia seria y consolidada (con nombre propio). Una ciencia formada por nuestra naturaleza y nuestra historia. Pero, sobre todo, por tanta dedicación y esfuerzo para cultivar reflexiones y teorías coherentes acerca de este fenómeno.

Los sexólogos partimos de la idea del Ser Humano como un ser “Sexuado”. Es decir, un ser con capacidad para SER Y VIVIR el sexo. 

Ya que, en los tiempos que corren, nos gusta sentirnos parte de una sociedad moderna y avanzada, es necesario aclarar una idea esencial. Dice el maestro y sexólogo E. Amezúa:

“los hombres y las mujeres no son ya machos y hembras, sino sujetos humanos con todas sus consecuencias, pues esa es la diferencia que les ha hecho pensarse y expresarse como tales.”

Más concretamente, ser sexuado significa pertenecer a un sexo o al otro. Es decir, ser hombre o ser mujer. Pero la triste realidad es que las personas nos referimos al sexo única y exclusivamente para hablar de comportamientos dentro de la alcoba. En otras vulgares palabras: el sexo es la jodienda.

Sin embargo, el Sexo no es solo lo que hay dentro de la cama. El Sexo se hace, pero también se piensa. La Sexología Sustantiva es una disciplina novedosa que plantea el estudio de los Sexos. No estudia tanto qué hacemos en la cama, sino qué es ser hombre y qué es ser mujer. Y, por supuesto, cómo interactúan los hombres y las mujeres, y cuáles son las diferencias y los líos -encuentros, desencuentros, flirteos, discusiones, desengaños- que surgen entre ellos (tanto dentro, como fuera de la cama).

Esto es solo el principio…¡de una bonita amistad!

Para consumar este primer contacto, me gustaría recordar y recalcar una de las ideas principales que nos perseguirá incesante -como el Coyote al Correcaminos-  a lo largo de este viaje sexológico:

“No hay un único modelo sexual. Así como tampoco existe un único modelo de ser hombre o de ser mujer. Y, mucho menos, una única manera de vivir el Sexo.”

Tengo la esperanza de que, a través de la Sexología Sustantiva, consigamos derribar aprendizajes erróneos que la sociedad ha ido “malconstruyendo” a través de una educación sexual que deja entrever infamias relacionadas con la religión puritanista de nuestra época. En otras palabras, más que enseñar, hemos de llevar a cabo procesos de “desaprendizaje”. De esta manera, será más sencillo arrasar con muchos de los falsos mitos que la cultura nos ha inyectado y que, a menudo, nos impiden avanzar hacia delante.

Espero que, a partir de ahora, esta desafortunada “ignorancia sexológica” que nos rodea sea el punto de partida para poner en marcha nuestras ganas de ser un poco más abiertos y conscientes con este maravilloso mundo que es el Sexo. Y, por supuesto, iremos hablando también del terreno erótico que tanto nos gusta, así como de penes, vaginas, erecciones y cigarritos de después… ¡Tiempo al tiempo, amigos!