Cómo influyen los padres en la futura personalidad del hijo

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¡Hola de nuevo Psicorockeros !

Volvemos ahora con otro artículo de los prometidos anteriormente, ya que el anterior se quedó como en el típico “continuará…” de las pelis. Por ello os dejamos el enlace del artículo anterior sobre el apego, para que tengáis una idea, ya que muchos conceptos se explican en él.

Digamos que en el anterior artículo explicamos ligeramente cómo se va formando esa relación tan especial entre la nueva personita y sus figuras de crianza. Y nos referimos con lo de tan especial, a que es una relación que sólo se produce en los primeros años de vida y que va a ser esencial en el desarrollo de la persona adulta.

En esta ocasión nos vamos a centrar en lo que esta relación supone para el pequeño y en cómo va a influir esto en varios aspectos posteriores de su vida adulta.

Concepto de Esquema en Psicología

Para empezar es necesario que hagamos referencia al término de “Esquema”. “Llamamos Esquema en psicología a la construcción mental que contiene un patrón organizado de pensamiento, un conjunto de ideas estructuradas, así como conocimientos concretos que nos permiten interpretar y procesar información nueva”.

Un ejemplo para entenderlo: cuando vamos a ir a comprar algo, sabemos lo que necesitamos, sabemos que vamos a necesitar llevar el dinero, el camino que vamos a seguir, los pasos que tengo que seguir al entrar en la tienda, etc.

Vamos a quedarnos con este concepto, que lo rescataremos después.

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Modelos Internos de Trabajo

En el artículo anterior hablamos sobre los diferentes tipos de apego. Como pudimos observar, realmente agrupábamos los comportamientos que tenían los niños ante la presencia o ausencia de la figura de crianza. Pues bien, estos tipos de apego dependen de una “cosa” nueva que describió Bowlby que son los llamados Modelos Internos de Trabajo (MIT) o Modelos Operativos Internos (dependiendo del texto que leáis, pero son lo mismo). Así lo explicaron después Main, Kaplan y Cassidy: Los tipos de apego vienen determinados por los MIT, que dirigen sentimientos, conductas y procesos cognitivos.

Estos MIT son esquemas que se componen de los intentos del niño por ganar confort y seguridad así como de los resultados más frecuentes que obtienen en estos intentos… ¿puf… “quequiedecir” esto?

Cuando un niño/a demanda alimento o afecto y se responde ante esa demanda de forma correcta, proporcionada y relacionada con ella, podrá generar una representación interna positiva de la relación. Si esto ocurre en repetidas ocasiones y de forma frecuente, este modelo interno se reforzará y le dará seguridad y confianza con estas personas. La persona de apego por tanto, está siempre que el pequeño la necesita.

Sin embargo, si ante estas demandas, los progenitores responden de forma negativa, desproporcionada y poco lógica con la situación, el pitufo no podrá generarse una representación interna de seguridad y por tanto, en próximas ocasiones no sabrá que esperar. También ocurre cuando la figura de apego del niño desaparece durante largos periodos de tiempo.

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¿Cómo influyen estos MIT en la futura personalidad?

De esta forma vamos generando en el niño unas expectativas de seguridad y confianza hacia las figuras de crianza, o por el contrario, generando inseguridad e incertidumbre. Esto influirá en aspectos afectivos, conductuales, cognitivos:

  • Dependencia
  • Autoconfianza
  • Eficacia
  • Estabilidad Emocional
  • Ansiedad
  • Empatía
  • Competencia Interpersonal

Como vemos son aspectos importantes para la formación de la personalidad del futuro adulto, y que afectan a la regulación del afecto, a las creencias sobre sí mismo, autoestima y autoconcepto y a su forma de actuar.

Dependiendo por tanto de los Modelos Internos de Trabajo que haya creado el niño, podemos tener dos polos:

-Un adulto con cierta seguridad en sí mismo, con confianza en las personas de su entorno, con buen concepto de sí mismo porque así se lo han hecho saber los que le rodean, con un comportamiento adaptado al ambiente, con un nivel emocional más o menos estable, que es capaz de ponerse en lugar de los demás y en función de eso regula su forma de actuar en las relaciones sociales, eficaz y trabajador.

– Un adulto con millones de inseguridades, incapaz de esperar nada de los demás, con malestar interno, pensando que todo lo hace mal (porque nunca le han dicho lo contrario), que no es útil, que no es capaz de identificar las emociones de los demás y que por tanto no es capaz de comportarse en situaciones sociales de relación con otros, que todo lo inesperado le genera ansiedad. Con posibilidad de que tenga comportamientos poco adaptados y que en ocasiones tenga problemas con la ley, ya que no le han señalado los límites de lo que está bien y mal.

Se describen así a dos personas situadas en dos extremos, de cada uno de los aspectos señalados en la lista anterior.

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¿Son permanentes los MIT para toda la vida?

No debemos ser tampoco puristas, y decir que todo proviene de la relación de apego con las figuras de crianza. Caeríamos en un error gordísimo pensando que sólo esta interacción determina toda la personalidad del individuo.

Por supuesto que eso que llamamos carácter, o que decimos que lo trae el niño desde que nace, influye en gran medida. También influyen las experiencias de la persona en años posteriores. Por ello podemos hablar de un conglomerado de todas estas variables las que determinarán la estructura final de ese/a chiquitajo/a que está desarrollándose.

A grandes rasgos, podemos decir, que aparecerían problemas si la figura de apego desaparece a partir de la aparición de las primeras imágenes mentales (6 meses) hasta los 2 años, que son las etapas en las que se crea esta relación. Se pueden volver a crear figuras de apego con posterioridad a esta edad, pero es importante que existan estas figuras.

No debemos asustarnos por tanto. Los papás sólo deben asegurarse por tanto de dar la atención que necesita el niño y, por supuesto, todo el cariño que puedan. No debemos confundir esto con sobreprotegerle, ya que también hay que darle la oportunidad de equivocarse, de no obtener siempre lo que él quiera y de dejarle que se caiga para volver a levantarse.

Intentar dar lo mejor de nosotros mismos hacia estas personitas es la mejor inversión de futuro que podemos hacer si lo que queremos es que su vida futura sea plena y feliz. Esta es la filosofía Psicorockera que venimos contando y que como vemos, se puede aplicar también al cuidado de los pitufos.

Un placer compartir esto con todos vosotros. Seguimos en contacto. Disfruten.

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