Cómo denunciar el acoso escolar: segunda parte

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Tras las vacaciones de verano, retomamos la actividad con los artículos de acoso escolar. En el anterior artículo nos pudimos adentrar en la historia de Juan y Pablo, dos padres preocupados por la situación de sus hijos. Es momento de finalizar la historia y ver cómo podemos actuar ante casos  de bullying.

Claro, claro. Cada caso es único. Pero mira, algunas de las medidas me parecieron muy originales. En estos casos se toman medidas tanto para la víctima como para el agresor o agresora. Incluso el resto de los compañeros también participan. Con mi cuñado y su marido, el centro mantuvo distintas reuniones para reorientar su educación y buscar la forma de buscar apoyo externo, un apoyo para situaciones de este tipo. Además iniciaron un programa de apoyo para trabajar su autoestima, ya que en estos casos suele estar por los suelos y conviene trabajarla. También iniciaron un programa de apoyo con los compañeros del instituto, se llamaba La liga de la justicia y básicamente tenían que apoyar a mi sobrino en todo momento, que se sintiese acompañado, etc – relató Juan.

Vaya…estuvo muy bien. ¿Y los profesores? – preguntó Pablo.

Bueno, entre los profesores se plantearon acuerdos para reorganizar el aula en las distintas clases. Lo importante es que se incrementó la vigilancia en los pasillos, zonas y horarios de recreo…básicamente en cualquier momento donde el profesorado pudiera ver cualquier situación de este tipo – explicó Juan a su amigo.

¿Y con el….en fin…la persona que agredió a tu sobrino? – preguntó Pablo.

Tranquilo…entiendo cómo te sientes Pablo, es normal. Pero en estos casos también se interviene con el acosador. No sólo hay que castigar sino enseñar por qué lo que hace está mal y trabajar para que situaciones no se produzcan. – explicó Juan.

Ya, ya…Perdona- se disculpó Pablo.

 

Es importante tener presente que, en estos casos, no es suficiente con sancionar ante una situación de acoso escolar con expulsiones, aperturas de expediente o cualquier otro tipo de amonestación. Es preciso trabajar con la persona que acosa, enseñarla por qué su conducta no es aceptable y trabajar juntos en otros métodos de resolución de conflictos,  etc.

No te preocupes. Mira con el agresor lo que hicieron fue hablar también con su madre y su padre. Estuvieron muy colaboradores, la verdad. Les explicaron cómo iban a proceder en este caso. En esa situación, no le expulsaron del centro pero si le amonestaron durante un período de tiempo, que no recuerdo cuánto fue, en el que tenía que encargarse de ciertas tareas, a modo de sanción. Por supuesto, hablaron con su hijo para explicarle el por qué su conducta era inaceptable y lo que ocurriría a partir de ahora – explicó Juan.

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¿Qué ocurrió? – preguntó Pablo intrigado.

Pues que establecieron un plan de entrenamiento de habilidades sociales, de comunicación y gestión de situaciones conflictivas, recursos que se orientaban a enseñar nuevas formas de comunicarse tanto al acosador como a los compañeros, para que supieran actuar. Ah! Y desde el departamento de orientación se estableció un plan de modificación de conducta, para que los profesores y profesoras supiesen actuar en distintos momentos.

Queremos recordar que la ley exige a los centros tomar medidas ante situaciones de acoso escolar. Estas son algunas de las medidas que, desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte se plantean ante estos casos pero que, como bien cuenta Juan, cada caso es único. Podría pensarse en un primer momento que, en estos casos, es imprescindible expulsar a la persona del centro escolar es decir, sancionarla. Sin embargo, las medidas de carácter positivo favorecen el desarrollo de un clima saludable mientras que, las medidas estrictamente sancionadoras como los castigos severos o la expulsión inmediata del centro se ha demostrado que son totalmente ineficientes a la hora de resolver la violencia escolar ya que  no resuelven el problema ni son una estrategia de prevención para problemas futuros (Smith y colaboradores, 1999).

¿Y qué fue lo que le enseñaron a tu sobrino? El programa del que me hablabas…- preguntó Pablo cortando la llamada de su móvil. Esa mañana por fin estaba encontrando las respuestas que buscaba.

Pues… en casos como el de mi sobrino y tu hija lo que se pretende es que adquiera unas competencias sobre cómo responder ante posibles ataques de acosadores, cómo responder asertivamente a los compañeros, cómo evitar situaciones peligrosas y, sobre todo, cómo pedir ayuda. Estas medidas también se aplicaron con sus compañeros y compañeras ya que el trabajo con los observadores, creo que se dice así, es fundamental – sentenció Juan.

Que pasada…deberían hacer esto en todos los colegios. Se evitarían muchos problemas…se lamentó Pablo.

Razón no te falta tío. Pero bueno, lo importante es que en todo momento el centro estuvo muy muy coordinado. No sólo las familias de los afectados, sino profesores y profesoras, el alumnado, otros padres…. A partir de ahí se han establecido métodos de comunicación entre toda la comunidad educativa que han mejorado muchísimo la convivencia escolar. Por lo visto, los alumnos y alumnas que se van al acabar Bachillerato lo dicen…que les da pena irse porque se sienten como en casa…y antes era un infierno- dijo Juan sonriendo.

Que pasada- dijo Pablo cogiendo su móvil que llevaba un rato sonando- Las 18:30- Vaya…el tiempo pasa volando tío y esto me interesa. ¿Me acompañas al coche y me vas contando eso de los métodos? – preguntó.

Claro…espera que voy a pagar- dijo Juan mientras cogía su chaqueta.

Hasta aquí esta pequeña historia sobre dos amigos con historias muy parecidas. Uno totalmente desbordado por una situación muy común actualmente y otro con información que transmitir. Esperamos que os haya gustado y podáis difundir estos artículos para que este tipo de situaciones no se silencien. Nos queda mucho por hacer!