Bruce Springsteen y la narratología

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En el anterior artículo, ya dimos unas pinceladas sobre cómo Springsteen fue desarrollando una depresión. Nos centramos en cómo fue su infancia para entender quién es él hoy día. En este artículo, vamos a comenzar a hablar de su vida adulta. Lo haremos a través de sus memorias ya que es ahí donde muestra su manera de ver la vida. En ellas, Bruce cuenta como encontró un refugio en la música.

Todo era perfecto en las giras y los conciertos pero llegó el día (sobre 1980) en que tuvo que reconocer que fuera de ese mundo no estaba a gusto, no tenía hogar, ni una vida de verdad. No se veía preparado para formar una familia, ni para implicarse emocionalmente con otra persona, huía de las relaciones debido a que le daba miedo mostrar su fragilidad.

 Fue entonces cuando escribió The River, el primer álbum que hablaba sobre el amor, el matrimonio y la familia. Para él sus discos son un código según el que vivir. Mientras lo compuso, él intentaba comprender donde podían encajar esas cosas en su vida.

The River refleja todo de lo que él había huido, pero tras esa gira finalmente comprendió que venimos con un número limitado de oportunidades para amar, para criar a los hijos y hacer algo bueno.

Uno de los temas que solemos tratar en Psicorockgia es el de la comunicación y la importancia de la palabra. Esta también tiene mucho que ver con la depresión y con Bruce Springsteen. Por ello, se han reflejado parte de las memorias de Bruce porque la forma en la que alguien narra su historia la determina. Esta es la idea base de la Narratología (teoría formada por un conjunto de técnicas que permiten ver qué aspectos de la historia son relevantes). Los mismos hechos narrados de diferente manera dan otra interpretación. Cada uno cuenta la vida de una manera, pero hay muchas formas de hacerlo. Esto nos lleva a una conclusión y es que gran parte del sufrimiento humano es porque se tiene una visión catastrofista de la propia vida, lo cual nos lleva a una segunda conclusión; trabajando en cómo hablar de ello, cambiaría el dolor.

Vamos a terminar con otro de los grandes, Paul Watzlawick, un teórico de la comunicación que  nos recuerda como amargarse la vida es un arte. En su libro “El arte de amargarse la vida” el cual es de obligada lectura, está lleno de  una serie de consejos en tono irónico, para llevar una vida desdichada. Por ejemplo, dice que el “tiempo todo lo cura” pero hay una receta para convertir el pasado en una fuente de amarguras, solamente hay que seguir los siguientes cuatro pasos:

  1. La sublimación del pasado: Buenos ejemplos pueden ser anhelar la juventud o recordar una ruptura amorosa. Al romper una relación debe encerrarse en casa, alejarse de sus amistades e intentar encontrar a una persona idéntica a la anterior.
  2. La mujer de Lot: Hace referencia a una cita de la Biblia, la cual representa la idea de aferrarse al pasado sin ocuparse del presente.
  3. El vaso de cerveza fatal: Cometer errores y arrastrar la culpa, sentir que ya no hay remedio o que ya es demasiado tarde.
  4. La llave pérdida o <<más de lo mismo>>: Es a lo que Freud llamaría neurosis; volver atrás y escoger la alternativa que en un momento del pasado fue valida ignorando las otras soluciones posibles que pueden resultar más eficaces. Es decir, solo hay una única manera para hacer las cosas y si no funciona es que no se ha intentado con suficiente empeño.

En el próximo artículo de esta saga seguiremos hablando sobre cómo fueron sucediendo los años de Bruce, cómo fue encontrando obstáculos y los fue solventando y cómo siguió creciendo tanto a nivel musical como personal.

Referencias bibliográficas:

Sánchez, A y Fdez-Guerrero, M.J (2017). Trastorno depresivo persistente: ¿enfermedad? (Trabajo fin de grado). Universidad Pontificia de Salamanca, Salamanca.

Springsteen, B. (2016). Born to run. Barcelona: Penguin Random House

Watzlawick, P. (1983). El arte de amargarse la vida. Barcelona: Herder, 2016.